Chapter IV: Part 4
«Que un poder aquí supremo, [1380]
Invisible se ha mezclado,
Poder que siento y no temo,
A llevar determinado
Esta aventura al extremo.»
Fúnebre [1385]
Llanto
De amor
Óyese
En tanto
En son [1390]
Flébil, blando
Cual quejido
Dolorido
Que del alma
Se arrancó: [1395]
Cual profundo
¡Ay! que exhala
Moribundo
Corazón.
Música triste [1400]
Lánguida y vaga,
Que a par lastima
Y el alma halaga;
Dulce armonía
Que inspira al pecho [1405]
Melancolía,
Como el murmullo
De algún recuerdo
De antiguo amor,
A un tiempo arrullo [1410]
Y amarga pena
Del corazón.
Mágico embeleso,
Cántico ideal,
Que en los aires vaga [1415]
Y en sonoras ráfagas
Aumentado va;
Sublime y oscuro,
Rumor prodigioso,
Sordo acento lúgubre, [1420]
Eco sepulcral,
Músicas lejanas,
De enlutado parche
Redoble monótono,
Cercano huracán, [1425]
Que apenas la copa
Del árbol menea
Y bramando está;
Olas alteradas
De la mar bravía [1430]
En noche sombría,
Los vientos en paz,
Y cuyo rugido
Se mezcla al gemido
Del muro que trémulo [1435]
Las siente llegar;
Pavoroso estrépito,
Infalible présago
De la tempestad.
Y, en rápido _crescendo_, [1440]
Los lúgubres sonidos
Más cerca vanse oyendo
Y en ronco rebramar;
Cual trueno en las montañas
Que retumbando va, [1445]
Cual rugen las entrañas
De horrísono volcán.
Y algazara y gritería,
Crujir de afilados huesos,
Rechinamiento de dientes [1450]
Y retemblar los cimientos,
Y en pavoroso estallido
Las losas del pavimento
Separando sus junturas
Irse poco a poco abriendo, [1455]
Siente Montemar; y el ruido
Más cerca crece, y a un tiempo
Escucha chocarse cráneos,
Ya descarnados y secos,
Temblar en torno la tierra, [1460]
Bramar combatidos vientos,
Rugir las airadas olas,
Estallar el ronco trueno,
Exhalar tristes quejidos
Y prorrumpir en lamentos: [1465]
Todo en furiosa armonía,
Todo en frenético estruendo,
Todo en confuso trastorno,
Todo mezclado y diverso.
Y luego el estrépito crece [1470]
Confuso y mezclado en un són,
Que ronco en las bóvedas hondas
Tronando furioso zumbó;
Y un eco que agudo parece
Del ángel del juicio la voz, [1475]
En tiple, punzante alarido
Medroso y sonoro se alzó;
Sintió, removidas las tumbas,
Crujir a sus pies con fragor,
Chocar en las piedras los cráneos [1480]
Con rabia y ahinco feroz,
Romper intentando la losa,
Y huir de su eterna mansión,
Los muertos, de súbito oyendo
El alto mandato de Dios. [1485]
Y de pronto en horrendo estampido
Desquiciarse la estancia sintió,
Y al tremendo tartáreo ruido
Cien espectros alzarse miró:
De sus ojos los huecos fijaron [1490]
Y sus dedos enjutos en él;
Y después entre sí se miraron,
Y a mostrarle tornaron después;
Y, enlazadas las manos siniestras,
Con dudoso, espantado ademán [1495]
Contemplando, y, tendidas sus diestras,
Con asombro al osado mortal,
Se acercaron despacio, y la seca
Calavera, mostrando temor,
Con inmóvil, irónica mueca [1500]
Inclinaron, formando en redor.
Y entonces la visión del blanco velo
Al fiero Montemar tendió una mano,
Y era su tacto de crispante hielo,
Y resistirlo audaz intentó en vano: [1505]
Galvánica, crüel, nerviosa y fría,
Histérica y horrible sensación,
Toda la sangre coagulada envía
Agolpada y helada al corazón....
Y a su despecho y maldiciendo al cielo, [1510]
De ella apartó su mano Montemar,
Y temerario alzándola a su velo,
Tirando de él la descubrió la faz.
_¡Es su esposo!!_ los ecos retumbaron,
_¡La esposa al fin que su consorte halló!!_ [1515]
Los espectros con júbilo gritaron:
_¡Es el esposo de su eterno amor!!_
Y ella entonces gritó: _¡Mi esposo!!_ ¡Y era
(¡Desengaño fatal! ¡triste verdad!)
Una sórdida, horrible calavera, [1520]
La blanca dama del gallardo andar!...
Luego un caballero de espuela dorada,
Airoso, aunque el rostro con mortal color,
Traspasado el pecho de fiera estocada,
Aun brotando sangre de su corazón, [1525]
Se acerca y le dice, su diestra tendida,
Que impávido estrecha también Montemar:
«--Al fin, la palabra, que disteis, cumplida,
Doña Elvira, vedla, vuestra esposa es ya;
«Mi muerte os perdono.--Por cierto, Don Diego, [1530]
Repuso Don Félix tranquilo a su vez,
Me alegro de veros con tanto sosiego,
Que a fe no esperaba volveros a ver.
«En cuanto a ese espectro que decís mi esposa,
Raro casamiento venísme a ofrecer: [1535]
Su faz no es por cierto ni amable ni hermosa;
Mas no se os figure que os quiera ofender.
«Por mujer la tomo, porque es cosa cierta,
Y espero no salga fallido mi plan,
Que, en caso tan raro y mi esposa muerta, [1540]
Tanto como viva no me cansará.
«Mas antes decidme si Dios o el demonio
Me trajo a este sitio, que quisiera ver
Al uno u al otro, y en mi matrimonio
Tener por padrino siquiera a Luzbel: [1545]
«Cualquiera o entrambos con su corte toda,
Estando estos nobles espectros aquí,
No perdiera mucho viniendo a mi boda....
Hermano Don Diego, ¿no pensáis así?»
Tal dijo Don Félix con fruncido ceño, [1550]
En torno arrojando con fiero ademán
Miradas audaces de altivo desdeño,
Al Dios por quien jura capaz de arrostrar.
El carïado, lívido esqueleto,
Los fríos, largos y asquerosos brazos, [1555]
Le enreda en tanto en apretados lazos,
Y ávido le acaricia en su ansiedad;
Y con su boca cavernosa busca
La boca a Montemar, y a su mejilla
La árida, descarnada y amarilla [1560]
Junta y refriega repugnante faz.
Y él, envuelto en sus secas coyunturas,
Aun más sus nudos que se aprietan siente,
Baña un mar de sudor su ardida frente,
Y crece en su impotencia su furor. [1565]
Pugna con ansia a desasirse en vano,
Y cuanto más airado forcejea,
Tanto más se le junta y le desea
El rudo espectro que le inspira horror.
Y en furioso, veloz remolino, [1570]
Y en aérea fantástica danza,
Que la mente del hombre no alcanza
En su rápido curso a seguir,
Los espectros su ronda empezaron,
Cual en círculos raudos el viento [1575]
Remolinos de polvo violento
Y hojas secas agita sin fin.
Y elevando sus áridas manos,
Resonando cual lúgubre eco,
Levantóse en su cóncavo hueco [1580]
Semejante a un aullido una voz
Pavorosa, monótona, informe,
Que pronuncia sin lengua su boca,
Cual la voz que del áspera roca
En los senos el viento formó. [1585]
«Cantemos, dijeron sus gritos,
La gloria, el amor de la esposa,
Que enlaza en sus brazos dichosa
Por siempre al esposo que amó;
Su boca a su boca se junte, [1590]
Y selle su eterna delicia,
Süave, amorosa caricia
Y lánguido beso de amor.
«Y en mútuos abrazos unidos,
Y en blando y eterno reposo, [1595]
La esposa enlazada al esposo,
Por siempre descansen en paz;
Y en fúnebre luz ilumine
Sus bodas fatídica tea,
Les brinde deleites, y sea [1600]
La tumba su lecho nupcial.»
Mientras, la ronda frenética,
Que en raudo giro se agita,
Más cada vez precipita
Su vértigo sin ceder; [1605]
Más cada vez se atropella,
Más cada vez se arrebata,
Y en círculos se desata
Violentos más cada vez;
Y escapa en rueda quimérica; [1610]
Y negro punto parece
Que en torno se desvanece
A la fantástica luz,
Y sus lúgubres aullidos
Que pavorosos se extienden [1615]
Los aires rápidos hienden
Más prolongados aún.
Y a tan continuo vértigo,
A tan funesto encanto,
A tan horrible canto, [1620]
A tan tremenda lid,
Entre los brazos lúbricos
Que aprémianle sujeto
Del hórrido esqueleto,
Entre caricias mil, [1625]
Jamás vencido el ánimo,
Su cuerpo ya rendido
Sintió desfallecido
Faltarle Montemar;
Y a par que más su espíritu [1630]
Desmiente su miseria,
La flaca, vil materia
Comienza a desmayar.
Y siente un confuso,
Loco devaneo, [1635]
Languidez, mareo
Y angustioso afán;
Y sombras y luces,
La estancia que gira,
Y espíritus mira [1640]
Que vienen y van.
Y luego a lo lejos,
Flébil en su oído,
Eco dolorido
Lánguido sonó, [1645]
Cual la melodía
Que el aura amorosa
Y el agua armoniosa
De noche formó;
Y siente luego [1650]
Su pecho ahogado
Y desmayado,
Turbios sus ojos,
Sus graves párpados,
Flojos caer; [1655]
La frente inclina
Sobre su pecho,
Y, a su despecho,
Siente sus brazos
Lánguidos, débiles [1660]
Desfallecer.
Y vió luego
Una llama
Que se inflama
Y murió; [1665]
Y perdido
Oyó el eco
De un gemido
Que espiró.
Tal, dulce [1670]
Suspira
La lira
Que hirió
En blando
Concento [1675]
Del viento
La voz,
Leve,
Breve
Són. [1680]
En tanto en nubes de carmín y grana
Su luz el alba arrebolada envía,
Y alegre regocija y engalana
Las altas torres el naciente día:
Sereno el cielo, calma la mañana, [1685]
Blanda la brisa, trasparente y fría,
Vierte a la tierra el sol con su hermosura
Rayos de paz y celestial ventura.
Y huyó la noche y con la noche huían
Sus sombras y quiméricas mujeres, [1690]
Y a su silencio y calma sucedían
El bullicio y rumor de los talleres;
Y a su trabajo y a su afán volvían
Los hombres y a sus frívolos placeres,
Algunos hoy volviendo a su faena. [1695]
De zozobra y temor el alma llena;
¡Que era pública voz, que llanto arranca
Del pecho pecador y empedernido,
Que en forma de mujer y en una blanca
Túnica misteriosa revestido, [1700]
Aquella noche el diablo a Salamanca
Había, en fin, por Montemar venido!...
_Y si, lector, dijerdes ser comento,
Como me lo contaron, te lo cuento._
CANCIÓN DEL PIRATA
Con diez cañones por banda,
Viento en popa, a toda vela,
No corta el mar sino vuela
Un velero bergantín:
Bajel pirata que llaman [5]
Por su bravura el _Temido_,
En todo mar conocido
Del uno al otro confín.
La luna en el mar rïela,
En la lona gime el viento, [10]
Y alza en blando movimiento
Olas de plata y azul;
Y ve el capitán pirata,
Cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa, [15]
Y allá a su frente Stambul.[1]
[Nota 1: Nombre que dan los Turcos a Constantinopla]
«Navega, velero mío,
Sin temor,
Que ni enemigo navío,
Ni tormenta, ni bonanza [20]
Tu rumbo a torcer alcanza,
Ni a sujetar tu valor.
«Veinte presas
Hemos hecho
A despecho [25]
Del Inglés,
Y han rendido
Sus pendones
Cien naciones
A mis pies. [30]
«Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.
«Allá muevan feroz guerra [35]
Ciegos reyes
Por un palmo más de tierra;
Que yo tengo aquí por mío
Cuanto abarca el mar bravío,
A quien nadie impuso leyes. [40]
«Y no hay playa,
Sea cualquiera,
Ni bandera
De esplendor,
Que no sienta [45]
Mi derecho
Y dé pecho
A mi valor.
«Que es mi barco mi tesoro....
«A la voz de '¡barco viene!' [50]
Es de ver
Cómo vira y se previene
A todo trapo a escapar;
Que yo soy el rey del mar,
Y mi furia es de temer. [55]
«En las presas
Yo divido
Lo cogido
Por igual:
Sólo quiero [60]
Por riqueza
La belleza
Sin rival.
«Que es mi barco mi tesoro....
«¡Sentenciado estoy a muerte! [65]
Yo me río.
No me abandone la suerte,
Y al mismo que me condena
Colgaré de alguna entena,
Quizá en su propio navío. [70]
«Y si caigo,
¿Qué es la vida?
Por perdida
Ya la di,
Cuando el yugo [75]
Del esclavo,
Como un bravo,
Sacudí.
«Que es mi barco mi tesoro....
«Son mi música mejor [80]
Aquilones;
El estrépito y temblor
De los cables sacudidos;
Del negro mar los bramidos
Y el rugir de mis cañones. [85]
«Y del trueno
Al són violento,
Y del viento
Al rebramar,
Yo me duermo [90]
Sosegado,
Arrullado
Por el mar.
«Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad, [95]
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.»
EL CANTO DEL COSACO
Donde sienta mi caballo los pies no vuelve
a nacer yerba.--Palabras de Átila
CORO
¡Hurra, Cosacos del desierto! ¡Hurra!
La Europa os brinda espléndido botín:
Sangrienta charca sus campiñas sean,
De los grajos su ejército festín.
¡Hurra! a caballo, hijos de la niebla! [5]
Suelta la rienda, a combatir volad.
¿Veis esas tierras fértiles? las puebla
Gente opulenta, afeminada ya.
Casas, palacios, campos y jardines,
Todo es hermoso y refulgente allí; [10]
Son sus hembras celestes serafines,
Su sol alumbra un cielo de zafir.
¡Hurra, Cosacos del desierto....
Nuestros sean su oro y sus placeres,
Gocemos de ese campo y de ese sol; [15]
Son sus soldados menos que mujeres,
Sus reyes viles mercaderes son.
Vedlos huír para esconder su oro,
Vedlos cobardes lágrimas verter....
¡Hurra! volad: sus cuerpos, su tesoro [20]
Huellen nuestros caballos con sus pies.
¡Hurra, Cosacos del desierto....
Dictará allí nuestro capricho leyes,
Nuestras casas alcázares serán,
Los cetros y coronas de los reyes [25]
Cual juguetes de niños rodarán.
¡Hurra! volad a hartar nuestros deseos;
Las más hermosas nos darán su amor,
Y no hallarán nuestros semblantes feos,
Que siempre brilla hermoso el vencedor. [30]
¡Hurra, Cosacos del desierto....
Desgarraremos la vencida Europa
Cual tigres que devoran su ración;
En sangre empaparemos nuestra ropa
Cual rojo manto de imperial señor. [35]
Nuestros nobles caballos relinchando
Regias habitaciones morarán;
Cien esclavos, sus frentes inclinando,
Al mover nuestros ojos temblarán.
¡Hurra, Cosacos del desierto.... [40]
Venid, volad, guerreros del desierto,
Como nubes en negra confusión,
Todos suelto el bridón, el ojo incierto,
Todos atropellándoos en montón.
Id, en la espesa niebla confundidos, [45]
Cual tromba que arrebata el huracán,
Cual témpanos de hielo endurecidos
Por entre rocas despeñados van.
¡Hurra, Cosacos del desierto....
Nuestros padres un tiempo caminaron [50]
Hasta llegar a una imperial ciudad;
Un sol más puro es fama que encontraron,
Y palacios de oro y de cristal.
Vadearon el Tibre sus bridones,
Yerta a sus pies la tierra enmudeció; [55]
Su sueño con fantásticas canciones
La fada de los triunfos arrulló.
¡Hurra, Cosacos del desierto....
¡Qué! ¿No sentís la lanza estremecerse,
Hambrienta en vuestras manos de matar? [60]
¿No veis entre la niebla aparecerse
Visiones mil que el parabién nos dan?
Escudo de esas míseras naciones
Era ese muro que abatido fué;
La gloria de Polonia y sus blasones [65]
En humo y sangre convertidos ved.
¡Hurra, Cosacos del desierto....
¿Quién en dolor trocó sus alegrías?
¿Quién sus hijos triunfante encadenó?
¿Quién puso fin a sus gloriosos días? [70]
¿Quién en su propia sangre los ahogó?
¡Hurra, Cosacos! ¡Gloria al más valiente!
Esos hombres de Europa nos verán.
¡Hurra! nuestros caballos en su frente
Hondas sus herraduras marcarán. [75]
¡Hurra, Cosacos del desierto....
A cada bote de la lanza ruda,
A cada escape en la abrasada lid,
La sangrienta ración de carne cruda
Bajo la silla sentiréis hervir. [80]
Y allá después en templos suntüosos,
Sirviéndonos de mesa algún altar,
Nuestra sed calmarán vinos sabrosos,
Hartará nuestra hambre blanco pan.
¡Hurra, Cosacos del desierto.... [85]
Y nuestras madres nos verán triunfantes,
Y a esa caduca Europa a nuestros pies,
Y acudirán de gozo palpitantes,
En cada hijo a contemplar un rey.
Nuestros hijos sabrán nuestras acciones, [90]
Las coronas de Europa heredarán,
Y a conquistar también otras regiones
El caballo y la lanza aprestarán.
¡Hurra, Cosacos del desierto! ¡Hurra!
La Europa os brinda espléndido botín. [95]
Sangrienta charca sus campiñas sean,
De los grajos su ejército festín.
EL MENDIGO
Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
Todos se ablandan si doliente pido
Una limosna por amor de Dios.
El palacio, la cabaña [5]
Son mi asilo,
Si del ábrego el furor
Troncha el roble en la montaña,
O que inunda la campaña
El torrente asolador. [10]
Y a la hoguera
Me hacen lado
Los pastores
Con amor,
Y sin pena [15]
Y descuidado
De su cena
Ceno yo;
O en la rica
Chimenea, [20]
Que recrea
Con su olor,
Me regalo
Codicioso
Del banquete [25]
Suntüoso
Con las sobras
De un señor.
Y me digo: el viento brama,
Caiga furioso turbión; [30]
Que al són que cruje de la seca leña,
Libre me duermo sin rencor ni amor.
Mío es el mundo: como el aire libre....
Todos son mis bienhechores,
Y por todos [35]
A Dios ruego con fervor;
De villanos y señores
Yo recibo los favores
Sin estima y sin amor.
Ni pregunto [40]
Quiénes sean,
Ni me obligo
A agradecer;
Que mis rezos
Si desean, [45]
Dar limosna
Es un deber.
Y es pecado
La riqueza,
La pobreza [50]
Santidad;
Dios a veces
Es mendigo,
Y al avaro
Da castigo, [55]
Que le niegue
Caridad.
Yo soy pobre y se lastiman
Todos al verme plañir,
Sin ver son mías sus riquezas todas, [60]
Que mina inagotable es el pedir.
Mío es el mundo: como el aire libre....
Mal revuelto y andrajoso,
Entre harapos
Del lujo sátira soy; [65]
Y con mi aspecto asqueroso
Me vengo del poderoso,
Y adonde va, tras él voy.
Y a la hermosa
Que respira [70]
Cien perfumes,
Gala, amor,
La persigo
Hasta que mira,
Y me gozo [75]
Cuando aspira
Mi punzante
Mal olor.
Y las fiestas
Y el contento [80]
Con mi acento
Turbo yo,
Y en la bulla
Y la alegría
Interrumpen [85]
La armonía
Mis harapos
Y mi voz,
Mostrando cuán cerca habitan
El gozo y el padecer, [90]
Que no hay placer sin lágrimas, ni pena
Que no transpire en medio del placer.
Mío es el mundo: como el aire libre....
Y para mí no hay _mañana_,
Ni hay _ayer_; [95]
Olvido el bien como el mal,
Nada me aflije ni afana;
Me es igual para mañana
Un palacio, un hospital.
Vivo ajeno [100]
De memorias,
De cuidados
Libre estoy;
Busquen otros
Oro y glorias, [105]
Yo no pienso
Sino en hoy.
Y doquiera
Vayan leyes,
Quiten reyes, [110]
Reyes den;
Yo soy pobre,
Y al mendigo,
Por el miedo
Del castigo, [115]
Todos hacen
Siempre bien.
Y un asilo dondequiera
Y un lecho en el hospital
Siempre hallaré, y un hoyo donde caiga [120]
Mi cuerpo miserable al espirar.
Mío es el mundo: como el aire libre,
Otros trabajan porque coma yo;
Todos se ablandan, si doliente pido
Una limosna por amor de Dios. [125]
SONETO
Fresca, lozana, pura y olorosa,
Gala y adorno del pensil florido,
Gallarda puesta sobre el ramo erguido,
Fragrancia esparce la naciente rosa.
Mas si el ardiente sol lumbre enojosa [5]
Vibra del can en llamas encendido,
El dulce aroma y el color perdido,
Sus hojas lleva el aura presurosa.
Así brilló un momento mi ventura
En alas del amor, y hermosa nube [10]
Fingí tal vez de gloria y de alegría.
Mas ¡ay! que el bien trocóse en amargura,
Y deshojada por los aires sube
La dulce flor de la esperanza mía.
A TERESA
DESCANSA EN PAZ
Bueno es el mundo, ¡bueno! ¡bueno! ¡bueno!
Como de Dios al fin obra maestra,
Por todas partes de delicias lleno,
De que Dios ama al hombre hermosa muestra;
Salga la voz alegre de su seno
A celebrar esta vivienda nuestra;
¡Paz a los hombres! ¡gloria en las alturas!
¡Cantad en vuestra jaula, crïaturas!
DON MIGUEL DE LOS SANTOS ÁLVAREZ, "María"
¿Por qué volvéis a la memoria mía,
Tristes recuerdos del placer perdido,
A aumentar la ansiedad y la agonía
De este desierto corazón herido?
¡Ay! que de aquellas horas de alegría, [5]
Le quedó al corazón sólo un gemido,
Y el llanto que al dolor los ojos niegan
Lágrimas son de hiel que el alma anegan!
¿Dónde volaron ¡ay! aquellas horas
De juventud, de amor y de ventura, [10]
Regaladas de músicas sonoras,
Adornadas de luz y de hermosura?
Imágenes de oro bullidoras,
Sus alas de carmín y nieve pura,
Al sol de mi esperanza desplegando, [15]
Pasaban ¡ay! a mi alredor cantando.
Gorjeaban los dulces ruiseñores,
El sol iluminaba mi alegría,
El aura susurraba entre las flores,
El bosque mansamente respondía, [20]
Las fuentes murmuraban sus amores....
¡Ilusiones que llora el alma mía!
¡Oh! ¡cuán süave resonó en mi oído
El bullicio del mundo y su ruïdo!
Mi vida entonces cual guerrera nave [25]
Que el puerto deja por la vez primera,
Y al soplo de los céfiros süave,
Orgullosa despliega su bandera,
Y al mar dejando que a sus pies alabe
Su triunfo en roncos cantos, va velera [30]
Una ola tras otra bramadora
Hollando y dividiendo vencedora;
¡Ay! en el mar del mundo, en ansia ardiente
De amor volaba, el sol de la mañana
Llevaba yo sobre mi tersa frente, [35]
Y el alma pura de su dicha ufana.
Dentro de ella el amor cual rica fuente,
Que entre frescura y arboledas mana,
Brotaba entonces abundante río
De ilusiones y dulce desvarío. [40]
Yo amaba todo: un noble sentimiento
Exaltaba mi ánimo, y sentía
En mi pecho un secreto movimiento,
De grandes hechos generoso guía:
La libertad con su inmortal aliento, [45]
Santa diosa, mi espíritu encendía,
Contino imaginando en mi fe pura
Sueños de gloria al mundo y de ventura:
El puñal de Catón, la adusta frente
Del noble Bruto, la constancia fiera [50]
Y el arrojo de Scévola valiente,
La doctrina de Sócrates severa,
La voz atronadora y elocuente
Del orador de Atenas, la bandera
Contra el tirano macedonio alzando, [55]
Y al espantado pueblo arrebatando;
El valor y la fe del caballero,
Del trovador el arpa y los cantares,
Del gótico castillo el altanero,
Antiguo torreón, do sus pesares [60]
Cantó tal vez con eco lastimero
¡Ay! arrancada de sus patrios lares,
Joven cautiva, al rayo de la luna,
Lamentando su ausencia y su fortuna;
El dulce anhelo del amor que aguarda, [65]
Tal vez inquieto y con mortal recelo,
La forma bella que cruzó gallarda,
Allá en la noche entre el medroso velo,
La ansiada cita que en llegar se tarda
Al impaciente y amoroso anhelo, [70]
La mujer y la voz de su dulzura,
Que inspira al alma celestial ternura,
A un tiempo mismo en rápida tormenta
Mi alma alborotaban de contino,
Cual las olas que azota con violenta [75]
Cólera, impetüoso torbellino;
Soñaba al héroe ya, la plebe atenta
En mi voz escuchaba su destino;
Ya al caballero, al trovador soñaba,
Y de gloria y de amores suspiraba. [80]
Hay una voz secreta, un dulce canto,
Que el alma sólo recogida entiende,
Un sentimiento misterioso y santo,
Que del barro al espíritu desprende,
Agreste, vago y solitario encanto, [85]
Que en inefable amor el alma enciende,
Volando tras la imagen peregrina
El corazón de su ilusión divina.
Yo, desterrado en extranjera playa,
Con los ojos, extático seguía [90]
La nave audaz que argentada raya
Volaba al puerto de la patria mía;
Yo cuando en Occidente el sol desmaya,
Solo y perdido en la arboleda umbría,
Oír pensaba el armonioso acento [95]
De una mujer, al suspirar del viento.
¡Una mujer! En el templado rayo
De la mágica luna se colora,
Del sol poniente al lánguido desmayo
Lejos entre las nubes se evapora; [100]
Sobre las cumbres que florece el mayo
Brilla fugaz al despuntar la aurora,
Cruza tal vez por entre el bosque umbrío,
Juega en las aguas del sereno río.
¡Una mujer! Deslízase en el cielo [105]
Allá en la noche desprendida estrella;
Si aroma el aire recogió en el suelo,
Es el aroma que le presta ella.
Blanca es la nube que en callado vuelo
Cruza la esfera y que su planta huella, [110]
Y en la tarde la mar olas la ofrece
De plata y de zafir donde se mece.
Mujer que amor en su ilusión figura,
Mujer que nada dice a los sentidos,
Ensueño de suavísima ternura, [115]
Eco que regaló nuestros oídos;
De amor la llama generosa y pura,
Los goces dulces del placer cumplidos,
Que engalana la rica fantasía,
Goces que avaro el corazón ansía; [120]
¡Ay! aquella mujer, tan sólo aquella
Tanto delirio a realizar alcanza,
Y esa mujer, tan cándida y tan bella,
Es mentida ilusión de la esperanza;
Es el alma que vívida destella [125]
Su luz al mundo cuando en él se lanza,
Y el mundo con su magia y galanura
Es espejo no más de su hermosura;
Es el amor que al mismo amor adora,
El que creó las sílfides y ondinas, [130]
La sacra ninfa que bordando mora
Debajo de las aguas cristalinas;
Es el amor que recordando llora
Las arboledas del Edén divinas,
Amor de allí arrancado, allí nacido, [135]
Que busca en vano aquí su bien perdido.
¡Oh llama santa! ¡celestial anhelo!
¡Sentimiento purísimo! ¡memoria
Acaso triste de un perdido cielo,
Quizá esperanza de futura gloria! [140]
¡Huyes y dejas llanto y desconsuelo!
¡Oh mujer! que en imagen ilusoria
Tan pura, tan feliz, tan placentera,
Brindó el amor a mi ilusión primera...!
¡Oh Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías, [145]
¡Ah! ¿dónde estáis que no corréis a mares?
¿Por qué, por qué como en mejores días
No consoláis vosotras mis pesares?
¡Oh! los que no sabéis las agonías
De un corazón, que penas a millares [150]
¡Ay! desgarraron, y que ya no llora,
¡Piedad tened de mi tormento ahora!
¡Oh! ¡dichosos mil veces! sí, dichosos,
Los que podéis llorar y ¡ay! sin ventura
De mí, que, entre suspiros angustiosos, [155]
Ahogar me siento en infernal tortura!
Retuércese entre nudos dolorosos
Mi corazón, gimiendo de amargura!...
También tu corazón, hecho pavesa,
¡Ay! llegó a no llorar, ¡pobre Teresa! [160]
¿Quién pensara jamás, Teresa mía,
Que fuera eterno manantial de llanto
Tanto inocente amor, tanta alegría,
Tantas delicias y delirio tanto?
¿Quién pensara jamás llegase un día, [165]
En que, perdido el celestial encanto,
Y caída la venda de los ojos,
Cuanto diera placer causara enojos?
Aun parece, Teresa, que te veo
Aerea como dorada mariposa, [170]
Ensueño delicioso del deseo,
Sobre tallo gentil temprana rosa,
Del amor venturoso devaneo,
Angélica, purísima y dichosa,
Y oigo tu voz dulcísima, y respiro [175]
Tu aliento perfumado en tu suspiro.
Y aun miro aquellos ojos que robaron
A los cielos su azul, y las rosadas
Tintas sobre la nieve, que envidiaron
Las de mayo serenas alboradas; [180]
Y aquellas horas dulces que pasaron
Tan breves ¡ay! como después lloradas,
Horas de confïanza y de delicias,
De abandono, y de amor y de caricias.
Que así las horas rápidas pasaban, [185]
Y pasaba a la par nuestra ventura;
Y nunca nuestras ansias las contaban,
Tú embriagada en mi amor, yo en tu hermosura;
Las horas ¡ay! huyendo nos miraban,
Llanto tal vez vertiendo de ternura, [190]
Que nuestro amor y juventud veían,
Y temblaban las horas que vendrían.
Y llegaron en fin.... ¡Oh! ¿quién impío
¡Ay! agostó la flor de tu pureza?
Tú fuiste un tiempo cristalino río, [195]
Manantial de purísima limpieza;
Después torrente de color sombrío,
Rompiendo entre peñascos y maleza,
Y estanque, en fin, de aguas corrompidas,
Entre fétido fango detenidas. [200]
¿Cómo caíste despeñado al suelo,
Astro de la mañana luminoso?
Ángel de luz, ¿quién te arrojó del cielo
A este valle de lágrimas odioso?
Aun cercaba tu frente el blanco velo [205]
Del serafín, y, en ondas fulgoroso,
Rayos al mundo tu esplendor vertía,
Y otro cielo el amor te prometía.
Mas ¡ay! que es la mujer ángel caído
O mujer nada más y lodo inmundo, [210]
Hermoso ser para llorar nacido,
O vivir como autómata en el mundo.
Sí, que el demonio en el Edén perdido
Abrasara con fuego del profundo
La primera mujer, y ¡ay! aquel fuego [215]
La herencia ha sido de sus hijos luego.
Brota en el cielo del amor la fuente
Que a fecundar el universo mana,
Y en la tierra su límpida corriente
Sus márgenes con flores engalana; [220]
Mas ¡ay! huíd: el corazón ardiente
Que el agua clara por beber se afana
Lágrimas verterá de duelo eterno,
Que su raudal lo envenenó el infierno.
Huíd, si no queréis que llegue un día, [225]
En que, enredado en retorcidos lazos
El corazón, con bárbara porfía
Luchéis por arrancároslo a pedazos:
En que al cielo en histérica agonía
Frenéticos alcéis entrambos brazos, [230]
Para en vuestra impotencia maldecirle,
Y escupiros, tal vez, al escupirle.
Los años ¡ay! de la ilusión pasaron;
Las dulces esperanzas que trajeron
Con sus blancos ensueños se llevaron, [235]
Y el porvenir de oscuridad vistieron:
Las rosas de amor se marchitaron,
Las flores en abrojos convirtieron,
Y de afán tanto y tan soñada gloria
Sólo quedó una tumba, una memoria. [240]
¡Pobre Teresa! al recordarte siento
Un pesar tan intenso...! embarga impío
Mi quebrantada voz mi sentimiento,
Y suspira tu nombre el labio mío:
Pára allí su carrera el pensamiento, [245]
Hiela mi corazón punzante frío,
Ante mis ojos la funesta losa,
Donde vil polvo tu beldad reposa.
¡Y tú feliz, que hallaste en la muerte
Sombra a que descansar en tu camino, [250]
Cuando llegabas, mísera, a perderte,
Y era llorar tu único destino:
Cuando en tu frente la implacable suerte
Grababa de los réprobos el sino...!
¡Feliz! la muerte te arrancó del suelo, [255]
Y otra vez ángel te volviste al cielo.
Roída de recuerdos de amargura,
Árido el corazón sin ilusiones,
La delicada flor de tu hermosura
Ajaron del dolor los Aquilones: [260]
Sola, y envilecida y sin ventura,
Tu corazón secaron las pasiones,
Tus hijos, ¡ay! de ti se avergonzaran,
Y hasta el nombre de madre te negaran.
Los ojos escaldados de tu llanto, [265]
Tu rostro cadavérico y hundido,
Único desahogo en tu quebranto,
El histérico ¡ay! de tu gemido:
¿Quién, quién pudiera, en infortunio tanto,
Envolver tu desdicha en el olvido, [270]
Disipar tu dolor y recogerte
En su seno de paz? ¡Sólo la muerte!
¡Y tan joven, y ya tan desgraciada!
Espíritu indomable, alma violenta,
En ti, mezquina sociedad, lanzada [275]
A romper tus barreras turbulenta.
Nave contra las rocas quebrantada,
Allá vaga, a merced de la tormenta,
En las olas tal vez náufraga tabla,
Que sólo ya de sus grandezas habla. [280]
Un recuerdo de amor que nunca muere
Y está en mi corazón; un lastimero
Tierno quejido que en el alma hiere,
Eco süave de su amor primero:
¡Ay! de tu luz en tanto yo viviere [285]
Quedará un rayo en mí, blanco lucero,
Que iluminaste con tu luz querida
La dorada mañana de mi vida.
Que yo como una flor que en la mañana
Abre su cáliz al naciente día, [290]
¡Ay! al amor abrí tu alma temprana,
Y exalté tu inocente fantasía:
Yo inocente también: ¡oh! ¡cuán ufana
Al porvenir mi mente sonreía,
Y en alas de mi amor con cuánto anhelo [295]
Pensé contigo remontarme al cielo!
Y alegre, audaz, ansioso, enamorado,
En tus brazos en lánguido abandono,
De glorias y deleites rodeado,
Levantar para ti soñé yo un trono: [300]
Y allí, tú venturosa y yo a tu lado,
Vencer del mundo el implacable encono,
Y en un tiempo sin horas y medida
Ver como un sueño resbalar la vida.
¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos [305]
Áridos ni una lágrima brotaban,
Cuando ya su color tus labios rojos
En cárdenos matices cambïaban,
Cuando de tu dolor tristes despojos
La vida y su ilusión te abandonaban, [310]
Y consumía lenta calentura
Tu corazón al par de tu amargura,
Si en tu penosa y última agonía
Volviste a lo pasado el pensamiento,
Si comparaste a tu existencia un día [315]
Tu triste soledad y tu aislamiento;
Si arrojó a tu dolor tu fantasía
Tus hijos ¡ay! en tu postrer momento,
A otra mujer tal vez acariciando,
Madre tal vez a otra mujer llamando, [320]
Si el cuadro de tus breves glorias viste
Pasar como fantástica quimera,
Y si la voz de tu conciencia oíste
Dentro de ti gritándote severa,
Si, en fin, entonces tú llorar quisiste, [325]
Y no brotó una lágrima siquiera
Tu seco corazón, y a Dios llamaste,
Y no te escuchó Dios, y blasfemaste,
¡Oh! ¡crüel! ¡muy crüel! ¡martirio horrendo!
¡Espantosa expiación de tu pecado! [330]
¡Sobre un lecho de espinas maldiciendo,
Morir el corazón desesperado!
¡Tus mismas manos de dolor mordiendo,
Presente a tu conciencia lo pasado,
Buscando en vano con los ojos fijos, [335]
Y extendiendo tus brazos a tus hijos!!
¡Oh! ¡crüel! ¡muy crüel!... ¡Ah! yo entre tanto,
Dentro del pecho mi dolor oculto,
Enjugo de mis párpados el llanto
Y doy al mundo el exigido culto: [340]
Yo escondo con vergüenza mi quebranto,
Mi propia pena con mi risa insulto,
Y me divierto en arrancar del pecho
Mi mismo corazón pedazos hecho.
Gocemos, sí; la cristalina esfera [345]
Gira bañada en luz: ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
Del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol, la primavera
Los campos pinta en la estación florida: [350]
Truéquese en risa mi dolor profundo....
¡Que haya un cadáver más! ¿Qué importa al mundo?
NOTES
EL ESTUDIANTE DE SALAMANCA
PARTE PRIMERA
Instead of =Cuento=, later editions read =Leyendas=.
The introductory quotation is taken from the "Don Quijote," Part I, chap. 45. The words were addressed by Don Quijote to members of the rural police who were arresting him for depredations committed on the highway. The full sentence in Ormsby's translation reads: "Who was he that did not know that knights-errant are independent of all jurisdictions, that their law is their sword, their charter their prowess, and their edicts their will?" This Spanish declaration of independence was frequently used as a slogan by the Romanticists. Espronceda is here making the quotation apply more particularly to his lawless hero.
=1. Era más de media noche=: the poet begins with a characteristic Romantic landscape, gloomy, medieval, fantastic, uncanny. He is trying to create a mood of horror. He follows the Horatian precept of beginning the plot in the middle (_in medias res_). The situation here introduced is not resumed until Part Four is reached. Parts Two and Three supply the events leading up to the duel. The Duque de Rivas's "Candil" begins in similar fashion:
Más ha de quinientos años
En una torcida calle,
Que de Sevilla en el centro
Da paso a otras principales;
Cerca de la media noche,
Cuando la ciudad más grande
Es de un grande cementerio
En silencio y paz imagen;
De dos desnudas espadas
Que trababan un combate
Turbó el repentino encuentro
Las tinieblas impalpables.
El crujir de los aceros
Sonó por breves instantes
Lanzando azules centellas,
Meteoro de desastres.
Y al gemido _¡Dios me valga!
¡Muerto soy!_ y al golpe grave
De un cuerpo que a tierra vino
El silencio y paz renacen, etc.
This was first published in "El Liceo," 1838. The Duque de Rivas may have been influenced by our text, but such introductions were a Romantic commonplace. See M. Fernández y González, "Crónicas romanescas de España. Don Miguel de Mañara, memorias del tiempo de Carlos V," Paris, 1868. The story begins "Era la media noche"; and, later, "Hacía mucho tiempo que Sevilla estaba entregada al sueño y al silencio." Espronceda is here following his sources closely.
=2. antiguas historias=: not a mere rhetorical statement. These old stories actually existed. See the study of sources in the Introduction.
=4. lóbrego=: I follow the reading of the 1840 edition. Later editions changed to =lóbrega=, making the adjective agree with =tierra= instead of =silencio=. Either reading makes good sense, but in cases of doubt I follow the Editio Princeps.
=11. fantasmas=: this noun is usually masculine, but is often feminine in popular speech. The distinction between the masculine and feminine meanings given in most dictionaries does not apply in Espronceda. He uses both genders indifferently.
=19. sábados=: Saturday was the usual day when, according to popular belief, witches attended their yearly =aquelarre= or sabbath. The favorite meeting-place for Spanish witches was said to be the plain around Barahona (Soria).
=27. gótico=: admiration for the Gothic was a characteristic of Romanticism.
=37. Salamanca=: the famous university city of Spain. Its founding antedates the Carthaginians and the Romans. The university of Palencia was transferred to Salamanca by Fernando III in 1239. Neither the university nor the city retains much of its ancient importance. See Gustave Reynier, "La Vie universitaire dans l'ancienne Espagne," Paris, 1902.
=38. armas y letras=: these words summarize the Renaissance ideal of culture. The perfect gentleman must combine literature and arms. Letters were not considered to be apart from active life. Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, and many others of Spain's great writers of the classic period exemplify this ideal.
=53. embozado=: to avoid breathing the cool mountain air of his country, a Spaniard frequently draws the corner of his cape over his face, concealing it. He is then =embozado=, 'muffled.' When a woman is heavily veiled she is =tapada=. This national custom has been effectively used by Spanish poets, novelists, and dramatists. It offered a plausible excuse for the concealment or confusion of identity.
=64. calle=: this word is the object of =atraviesa=, l. 72.
=65. la calle del Ataúd=: this dismal name does not seem to be of Espronceda's own invention. It is found in José Gutiérrez de la Vega's "Don Miguel de Mañara," 1851. Espronceda probably used some earlier edition of the prose romance of Don Miguel de Mañara.
=96. que=: a relative adverb used with the force of a genitive Translate 'whose.'
=100. Segundo Don Juan Tenorio=: see the Introduction.
PARTE SEGUNDA
The quotation is taken from Byron's "Don Juan," Canto IV, stanza 72, the description of Haidée's tomb. I restore the first two words, omitted in all previous editions, without which the passage is devoid of meaning. The way in which this passage has been garbled was pointed out by Piñeyro, "El Romanticismo en España," Paris, 1904.
=181. de luceros coronada=: this verse occurs also in Meléndez Valdés' "Rosana en los fuegos." See Foulché-Delbosc, "Quelques Réminiscences dans Espronceda," _Revue Hispanique_, XXI, p. 667.
=218. hoja tras hoja=, etc.: in the first part of "Faust," Margarete pulls out one by one the petals of a daisy to determine whether or not Faust loves her. Is this a reminiscence of Margarete's _Er liebt mich--liebt mich nicht?_
=242. pasó=: translate by the English perfect tense. There are many other cases in these poems where the preterit had best be rendered by the perfect.
=245. miraran=: here and elsewhere the second (=-ra=) tense of the imperfect subjunctive is equivalent to a simple past. This use of the tense is frequent. At other times this tense is better rendered by a pluperfect indicative, when the common subjunctive meaning does not serve.
=268.= These verses are the most frequently quoted of the whole poem.
=268. juguete=: I retain, though with some doubt, the reading of the original. Later editions have changed to juguetes.
=278.= The thought of these verses is that mean objects may present a beautiful appearance when viewed through a telescope. "Distance lends enchantment." So woman when viewed through the illusion of fancy is better than the woman of reality. This thought is developed farther in "A Teresa."
=298.= A frequently recurring thought in Espronceda, typical of Romantic pessimism. Truth is man's greatest enemy, he holds. Illusion is friendly.
=318.= In this and what follows, Elvira is plainly a copy of Ophelia. The influence of Hamlet cannot be doubted. Churchman has pointed out that Elvira is a composite of Goethe's Margarete, Shakespeare's Ophelia, and the Haidée and Doña Julia of Lord Byron. See "Byron and Espronceda," _Revue Hispanique_, Vol. XX, p. 164.
=324. otra=: I retain the original reading. Later editions erroneously read _otras_.
=347. Vaso de bendición=: `blessed vessel,' i.e. an individual peculiarly favored with the divine blessing. The phrase _vaso de elección_ is commoner, meaning one chosen for a particular mission or appointed task. The latter term is frequently applied to the Apostle Paul (Acts ix, 15).
=359. Mas despertó también de su locura=, etc.: Ophelia did not recover her reason before dying. Likewise she was drowned, while Elvira dies of love.
=364. El bien pasado y el dolor presente=: an obvious reminiscence of Dante's:
Nessun maggior dolore
Che ricordarsi del tempo felice
Nella miseria.--"Inferno," Canto V, ll. 121-123.
There is no greater sorrow than to recall the happy time in the midst of misery.
=371.= The letter which follows represents Espronceda's most important borrowing from Byron. It is based upon Doña Julia's letter of adieu to Don Juan: see "Don Juan," Canto I, stanzas 192-197. The circumstances attending the writing of the two letters are entirely different. The tone of Doña Julia's letter is cynical; she is a married woman whose sin has been discovered and whose husband is forcing her to enter a convent. Doña Elvira's letter, written with death in view, is tender and pathetic. For details see Churchman, "Byron and Espronceda," _Revue Hispanique_, Vol. XX, p. 161.
PARTE TERCERA
In giving this quotation from the second act of Moreto's "El Lego del Carmen o San Franco de Sena," Espronceda is either quoting erroneously or following some edition not known to me. In the Rivadeneyra edition the passage is as follows:
SARGENTO
¿Tiene más que parar?
FRANCO
Tengo los ojos,
Y los juego en lo mismo; que descreo
De quien los hizo para tal empleo.
As this play influenced Espronceda, it is well to give a synopsis of it. Like the "Rufián dichoso" of Cervantes, the "San Franco de Sena" deals with the sinful life and conversion of one who was destined to be a saint. Franco of Siena, a youth noted for his wild conduct, falls in love with the inappropriately named Lucrecia. He kills her lover Aurelio in a duel, and, passing himself off for Aurelio, elopes with her and gets possession of her jewels. A cross with a lighted lamp before it is placed on a wall to mark the spot where Aurelio fell. One night, as he is passing, Franco sacrilegiously attempts to extinguish the light. A hand issues from the wall and seizes him by the wrist. Words of warning accompany this action. Franco shows neither fear nor compunction. He kills all the officers of justice who try to arrest him. Again passing the wall, he hears a ghostly voice urge him to try his hand at play, for by losing he will win. Franco hopes to win in a material way, and decides to follow this advice. He loses all and then stakes his eyes, making the blasphemous remark quoted above. He loses and is stricken blind. His conversion follows immediately. In the weak third act he becomes a Carmelite monk, and his companions in sin experience a like change of heart.
The legend of the saint of Siena has many points of similarity with the legends of Don Juan Tenorio, Don Miguel de Mañara, and Lisardo the Student; but Espronceda has been only slightly influenced by Moreto's play. If he gained from it, rather than from Dumas or Mérimée, the idea of his gambling scene, he does not follow his model closely. In each case a chain is played for, but in Moreto the game is =pintas=, not =parar= or dice, and the other details are different. Moreto (1618-1659) was one of the most graceful but least original of the dramatists of the classic period.
=438.= The game of =parar=, =carteta=, or =andaboba=, as it was variously called, was played as follows: The dealer, who also serves as banker, places two cards face up at his left. The third card he places in front of himself. The fourth card, called the réjouissance card in the French form of the game, he places in the middle of the table. The players stake on this card whatever bets they desire to make, and these the banker is obliged to cover. He then deals a fifth. If this matches his own card, he wins all the money staked. If, on the contrary, it matches the réjouissance card, those who have staked money upon it win from the bank. If it matches neither, it is laid face up on the table, and money may be staked upon it precisely as upon the réjouissance card. So with all successive cards. The deal ends as soon as the banker's card is matched. He then surrenders the bank to the winner, unless the two cards laid to his left are matched before the third card dealt, his own, is duplicated. In this latter case he is privileged to keep the bank for another deal. This game, by reason of its swift action and the large number of players who could engage in it, was called =el juego alegre=. As results depended upon the turn of a single card, it lent itself readily to cheating. It is mentioned in a _pragmática_ of Philip II, 1575, among a list of games to be prohibited. The modern games of monte and baccarat have points of similarity. In France and England the game is known as _lansquenet_, and is supposed to have been invented by the German _Landsknechte_, mercenary foot-soldiers of the sixteenth century. For further information see Hazañas y la Rúa, "Los Rufianes de Cervantes," Sevilla, 1906, p. 44, and Monreal, "Cuadros Antiguos," Sevilla, 1906, p. 342. For a similar gambling scene see Tirso de Molina, "Tanto es lo de más como lo de menos," Act II, sc. vii.
=455. El Caballo=: to understand what follows some knowledge of Spanish playing-cards is necessary. In Spain the =baraja=, or deck, consists, according to the game played, of 48 or 40 cards (=cartas, naipes, cartones=), and not of 52 as with us. The ten spot is unknown, and when the deck consists of but 40 the eight and nine spots are also wanting. The =palos=, or suits, are four: =oros= (gold coins, corresponding to our diamonds), =copas= (cups, corresponding to our hearts), =espadas= (swords, corresponding to our spades), and =bastones= (clubs). These figures are not conventionalized. The face cards are three: =el rey= (the king), =el caballo= (representing a mounted cavalryman, and corresponding in value to our queen), and =la sota= (a standing infantryman, sometimes called also =el infante=, and corresponding in value to our knave). These figures are unreversible. The First Gambler is dealer and banker, as is shown by the fact that he covers the bets (line 466). He is losing in spite of the fact that the banker had an advantage. The =caballo= is clearly the card that has turned up in front of the dealer. The turning up of a second =caballo= would end the deal.
=457. Pues por poco=, etc.: the Second Gambler is mocking the First. "You want the =caballo=, and the =sota=, the card next under it in the suit, has turned up. This is so close that you should be satisfied." All this is implied in his remark.
=459.= The Second Gambler strikes an irreligious note by pretending to believe that the First Gambler's oath is a pious remark. He suggests that prayer and repentance should be deferred until one is dying. Gentlemen of equal rank formerly addressed each other in the second person plural.
=466.= The Third Gambler stakes upon the =sota=. Each new card, not matching previous ones, was the occasion for new bets.
=480.= An allusion to the world-wide superstition that he who is lucky at love is unlucky at cards and vice versa.
=490. Se vende y se rifa=: Don Félix, who has no ready cash, raffles off his chain. He places on it a value of 2000 ducats, and announces that each of the five gamblers who are in funds must contribute 400 ducats to the raffle. The First Gambler, a heavy loser, does not engage in the play; and Don Félix, too, enters into this first transaction merely as a seller. The chain is to go to the player to whom he deals the ace of =oros=, and he himself will get the 2000 ducats. After this he will begin to gamble on his own account. The game of =parar= ceased upon the entrance of Don Félix.
=491. afrenta=: the affront lies in Don Félix's insolent manner and the masterful way in which he forces them to accept his terms without question. Indignant as the Fourth Gambler is, he dares not offer open objection.
=496=. I restore =una= from the 1840 edition instead of =uno=, found in the later prints. The agreement is with =carta=, understood, not with =naipe=. So likewise when the cards are dealt out in Moreto's "San Franco de Sena," the first numeral is =una=.
=498.= Three is the lucky number. The third card falls to the Third Gambler, who wins. The grief of the First Gambler is increased by the fact that the winning card would have fallen to him, if he had been in the game. Line 496 indicates that D. Félix passes him in dealing.
=500.= Having now come into possession of his 2000 ducats, Don Félix, always a reckless gambler, proposes to stake them all upon a single throw of the dice.
=516. Si esta imagen respirara=: the First Gambler is so unlucky at cards that he may be supposed to be lucky in love. Hence sentimental remarks are placed in his mouth.
=520.= The Second Gambler makes a side bet with the Fourth and then a second one with the Fifth. These bets will be decided by the same throw that decides the bet between Don Félix and the Third Gambler.
=526. Tirad con sesenta=, etc.: "Throw in the name of sixty horsemen." Some word like =hombres= or =demonios= needs to be supplied.
=529.= Don Félix, who has again lost, speaks with ironic blasphemy. He blames the First Gambler for addressing his prayer to God rather than to the devil.
=546. vendellas=: for =venderlas=. In Old Spanish the final =r= of the infinitive frequently assimilates to the initial =l= of the enclitic pronoun.
=550.= Don Félix's perverted sense of honor will not brook the most trivial verbal slight to Elvira on the part of another, although he has cruelly wronged her himself by his deeds.
=558.= The First Gambler is not sufficiently blasphemous to invoke the devil, and Don Félix does so himself. This invocation changes his luck.
=567. Encubierta fatídica figura=: one of those threadbare phrases abused by Spain's romantic poets. Valera in his "Del Romanticismo en España y de Espronceda" instances some of these, such as =negro capuz, lúgubre són, fúnebre ciprés=, etc. Mesonero Romanos in his "Románticos y Romanticismo" ridicules the abuse of the word =fatídica=. Espronceda was less frequently guilty of this sort of unoriginality than other less gifted poets were.
=610. Mentís vos=: the usual formula for picking a quarrel.
=625, 631. Que=: equivalent to =porque=.
=653. vos=: antiquated for =vosotros=. Don Diego alone is addressed. After =Esperad, que= may be understood; such omissions of the conjunction are common in poetry. Punctuating differently, we might place a period after =Esperad=, in which case =Cuente= might be taken as a first person imperative.
=676. juego=: such is the reading of the 1840 edition. Some later editor emended to =fuego=. Though this emendation is plausible, the change seems to me both unnecessary and unhappy. It is characteristic of Don Félix's cool insolence that he should refer to his affair with Elvira as a "game" rather than as a "passion."
=692.= The Fourth Gambler's remark is somewhat ambiguous, but the sense demands that we take =lo= as referring to Don Félix. Remember that it was the Fourth Gambler who had resented Don Félix's overbearing conduct. He acted the coward and now talks like a coward. The Third Gambler is the most skeptical regarding changes of luck, because he himself has experienced the greatest ups and downs of fortune in the game just finished.
PARTE CUARTA
Miguel de los Santos Álvarez (1818-1892) was a friend and imitator of Espronceda and the last surviving member of his school. He was one of several who attempted the vain task of completing the "Diablo Mundo." He was a guest of honor with Espronceda at the first reading of "El Estudiante de Salamanca" at Granada in 1837. His verse is mediocre, and he is best known for the _Cuento en prosa_ here quoted. This Fitzmaurice-Kelly terms "a charming tale," and Piñeyro praises it for the grace and naturalness of its irony. Rubén Darío gives some interesting reminiscences of Santos Álvarez in his old age, "La vida de Rubén Darío escrita por él mismo", Barcelona, n.d., chap. xxvii. Apparently Santos Álvarez never outgrew the bohemianism of his youth.
The second quotation is from Mark xiv, 38: "The spirit truly is ready, but the flesh is weak."
=693.= The narrative begun in Part First is now resumed at the point where it was interrupted. We now know that it was Don Diego Pastrana who lost his life in the duel described in the opening lines.
=717.= The omission of the usual accent of =impio= is intentional and indicates how the word should be stressed in this verse. =Impío= is a "word of double accentuation". See Introduction.
=729.= Notice how the absolute phrase =Los ojos fijos= is broken by the insertion of the proper name. Poets depart from the usual word-order with the utmost freedom.
=737. néctar jerezano:= sherry wine.
=738, 740. bastara, intentara=: to be translated as pluperfects.
=766.= It is necessary to supply a =que= to serve as the object of =achaca=. This is readily to be inferred from the =que= in the verse before, which is, however, used as a subject.
=793.= In this speech of Don Felix's there is rapid alternation between direct address, in the second person, and side remarks in the third person about the person addressed.
=800. tengo de=: we would have he de in modern prose.
=811.= The =que= in this verse is the =que= regularly following oaths and asseverations. Cf. Tobler, "Vermischte Beiträge zur französischen Grammatik," Leipzig, 1912, Article 17, pp. 57 f. Tobler gives the following example from Calderón: =¡Vive Dios! que no he salido.= ("El Mágico Prodigioso," Act III, v. 387.) In these examples, the =¡vive dios!= is hardly more than an emphatic =digo=, and is followed by =que= just as =digo= would be. Verse 810 is parenthetical.
=828. del=: construe with =mar=.
=833.= For the conclusion of the sentence here begun it is necessary to turn to line 883. We have to do with a sentence of 54 lines.
=840.= The 1840 edition lacks the third =su=.
=853. fueron=: 'are past and gone.'
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El Estudiante de Salamanca and Other SelectionsChapter IV: Part 4
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