Chapter X: Part 10
Item: Dieris á sus Altezas, como quier que ya se les escribe, que yo deseaba mucho en esta armada poderles enviar mayor cuantidad de oro del que acá se espera poder coger, si la gente que acá está nuestra, la mayor parte subitamente no cayera doliente; pero porque ya esta armada non so podia detener acá mas, siquiera por la costa grande que hace, siquiera porque el tiempo es este propio para ir y poder volver los que han de traer acá las cosas que aquí hacen mucha mengua, porque si tardasen de irse de aquí non podrian volverse para Mayo los que han de volver, y allende desto si con los sanos que acá se hallan, así en mar como en tierra en la poblacion, yo quisiera emprender de ir á las minas ó rios agora, habia muchas dificultades é aun peligros, porque de aquí á veinte y tres ó veinte y cuatro leguas, en donde hay puertos é rios para pasar y para tan largo camino, y para estar allá al tiempo que seria menester para coger el oro, habia menester llevar muchos mantenimientos, los cuales non podrian llevar á cuestas, ni hay bestias acá que á esto pudiesen suplir, ni los caminos é pasos non estan tan aparejados, como quier que se han comenzado á adobar para que se podiesen pasar; y tambien era grande inconveniente dejar acá los dolientes en lugar abierto y chozas, y las provisiones y mantenimientos que estan en tierra, que como quier que estos indios se hayan mostrado á los descubridores, y se muestran cada dia muy simples y sin malicia; con todo, porque cada dia vienen acá entre nosotros non pareció que fuera buen consejo meter á riesgo y á ventura de perderse esta gente y los mantenimientos, lo que un indio con un tizon podria hacer poniendo huego á las chozas, porque de noche y de dia siempre van y vienen; á causa dellos tenemos guardas en el campo mientras la poblacion está abierta y sin defension.
_Que lo hizo bien._
Otrosí: Como habemos visto en los que fueron por tierra á descobrir que los mas cayeron dolientes despues de vueltos, y aun algunos se hobieron de volver del camino, era tambien razon de temer que otro tal conteciese a los que agora irian destos sanos que se hallan, y seguirse hian dos peligros de allí, el uno de adolecer allá en la misma obra dó no hay casa ni reparo alguno de aquel Cacique que llaman Caonabó que es hombre, segun relacion de todos, muy malo y muy mas atrevido, el cual viéndonos allá así desbaratados y dolientes, podria emprender lo que non osaria si fuesemos sanos: y con esto mismo se allega otra dificultad de traer acá lo que llegasemos de oro, porque ó habiamos de traer poco y ir y venir cada dia, y meterse en el riesgo de las dolencias, ó se habia de enviar con alguna parte de la gente con el mismo peligro de perderlo.
_Lo hizo bien._
Así que, direis á sus Altezas, que estas son las cabsas porque de presente non se ha detenido el armada, ni se les envia oro mas de las muestras; pero confiando en la misericordia de Dios, que en todo y por todo nos ha guiado hasta aquí, esta gente convalescerá presto, como ya lo hace, porque solamente les prueba la tierra de algunas ceciones, y luego se levantan; y es cierto que si toviesen algunas carnes frescas para convalescer muy presto serian todos en pie con ayuda de Dios, é aun los mas estarian ya convalescidos en este tiempo, espero que ellos convalescerán: con estos pocos sanos que acá quedan, cada dia se entiende en cerrar la poblacion y meterla en alguna defensa, y los mantenimientos en seguro, que será fecho en breves dias, porque non ha de ser sino albarradas que non son gente los indios, que si dormiendo non nos fallasen para emprender cosa ninguna, aunque la toviesen pensada, que así hicieron á los otros que acá quedaron por su mal recabdo, los cuales por pocos que fuesen, y por mayores ocasiones que dieran á los indios de haber é de hacer lo que hicieron, nunca ellos osaran emprender de dañarles si los vieran á buen recabdo: y esto fecho luego se entenderá en ir á los dichos rios, ó desde acquí tomando el camino, y buscando los mejores expedientes que se puedan, ó por la mar rodeando la isla fasta aquella parte de donde se dice que no debe haber mas de seis ó siete leguas hasta los dichos rios; por forma que con seguridad se pueda cojer el oro y ponerlo en recabdo de alguna fortaleza ó torre que allí se haga luego, para tenerlo cogido al tiempo que las dos carabelas volverán acá, é para que luego con el primer tiempo que sea para navegar este camino se envie á buen recabdo.
_Que está bien, y así lo debe hacer._
Item: Direis á sus Altezas, como dicho es, que las causas de las dolencias tan general de todos es de mudamiento de aguas y aires, porque vemos que á todos arreo se extiende y peligran pocos; por consiguiente la conservacion de la sanidad, despues de Dios, está que esta gente sea proveida de los mantenimientos que en España acostumbraba, porque dellos, ni de otros que viniesen de nuevo sus Altezas se podrán servir si no estan sanos; y esta provision ha de durar hasta que acá se haya fecho cimiento de lo que acá se sembrare é plantare, digo de trigos y cebadas, é viñas, de lo cual para este año se ho fecho poco, porque no se pudo de antes tomar asiento, y luego que se tomó adolescieron aquellos poquitos labradores que acá estaban, los cuales aunque estovieran sanos tenian tan pocas bestias y tau magras y flacas, que poco es lo que pudieran hacer: con todo, alguna cosa han sembrado, mas para probar la tierra, que parece muy maravillosa, para que de alli se puede esperar remedio alguno en nuestras necesidades. Somos bien ciertos, como la obra lo muestra, que en esta tierra asi el trigo como el vino nacerá muy bien; pero hase de esperar el fruto, el cual si tal será como muestra la presteza del nacer del trigo, y de algunos poquitos de sarmientos que se pusieron, es cierto que non fará mengua el Andalucía ni Secilia aquí, ni en las cañas de azucar, segun unas poquitas que se pusieron han prendido; porque es cierto que la hermosura de la tierra de estas islas, así de montes é sierras y aguas, como de vegas donde hay rios cabdales, es tal la vista que ninguna otra tierra que sol escaliente puede ser mejor al parecer ni tan fermosa.
_Pues la tierra es tal, que debe procurar que se siembre lo mas que ser pudiere de todas cosas, y á D. Juan de Fonseca se escribe que envie de contino todo lo que fuere menester para esto._
Item: Direis que á cabsa de haberse derramado mucho vino en este camino del que la flota traia, y esto, segun dicen los mas, á culpa de la mala obra que los toneleros ficieron en Sevilla, la mayor mengua que agora tenemos, aquí, ó esperamos por esto tener, es de vinos, y como quier que tengamos para mas tiempo así vizcocho como trigo, con todo es necesario que tambien se envie alguna cuantidad razonable, porque el camino es largo y cada dia no se puede proveer, é asimismo algunas canales, digo tocinos, y otra cecina que sea mejor que la que habemos traido este camino. De carneros vivos y aun antes corderos y cordericas, mas fembras que machos, y algunos becerros y becerras pequeños son menester, que cada vez vengan en cualquier carabela que acá se enviare, y algunas asnas y asnos, y yeguas para trabajo y simiente, que acá ninguna de estas animalias hay de que hombre se pueda ayudar ni valer. Y porque recelo que sus Altezas no se fallarán en Sevilla, ni los Oficiales ó Ministros suyos sin expreso mandamiento non proveerían en lo porque agora con este primero camino es necesario que venga, porque en la consulta y en la respuesta se pasaria la sazon del partir los navíos que acá por todo Mayo es necesario que sean; direis á sus Altezas, como yo vos dí cargo y mandé, que del oro que allá llevais empeñándolo, ó poniêndolo en poder de algun mercader en Sevilla, el cual distraya y ponga los maravedis que serán menester para cargar dos carabelas de víno y de trigo, y de las otras cosas que llevais por memorial, el cual mercader lleve ó envie el dicho oro para sus Altezas, que le vean, resciban y hagan pagar lo que hobiere distraido é puesto para el despacho y cargazon de las dichas dos carabelas, las cuales por consolar y esforzar esta gente que acá queda, cumple que fagan mas de poder de ser acá vueltas por todo el mes de Mayo, porque la gente antes de entrar en el verano vea é tengan algun refrescamiento destas cosas, en especial para las dolencias; de las cuales cosas acá ya tenemos gran mengua, como son pasas, azucar, almendras, miel é arroz, que debiera venir en gran cuantidad y vino muy poca, é aquello que vino es ya consumido é gastado, y aun la mayor parte de las medecinas que de allá trojieron, por la muchedumbre de los muchos dolientes; de las cuales cosas, como dicho es, vos llevais memoriales así para sanos, como para dolientes, firmados de mi mano, los cuales cumplidamente si el dinero bastare, ó á lo menos lo que mas necesario sea para agora despachar, es para que lo puedan luego traer los dichos dos navíos, y lo que quedare procurareis con sus Altezas que con otros navíos venga lo mas presto que ser pudiere.
_Sus Altezas enviaron á mandar á D. Juan de Fonseca que luego haya informacion de los que hicieron ese engaño en los toneles, y de sus bienes haga que se cobre todo el daño que vino en el vino, con las costas; y en lo de las cañas vea como las que se enviaren sean buenas, y en las otras cosas que aquí dice que las provea luego._
Item: Direis á sus Altezas que á cabsa que acá no hay lengua por medio de la cual á esta gente se pueda dar á entender nuestra santa Fé, como sus Altezas desean, y aun los que acá estamos, como quier que se trabajará cuanto pudieren, se envian de presente con estos navíos así de los canibales, hombres y mugeres y niños y niñas, los cuales sus Altezas pueden mandar poner en poder de personas con quien puedan mejor aprender la lengua, ejercitándolos en cosas de servicio, y poco á poco mandando poner en ellos algun mas cuidado que en otros esclavos para que deprendan unos de otros, que no se hablen ni se vean sino muy tarde, que mas presto deprenderán allá que no acá, y serán mejores intérpretes, como quier que acá non se dejará de hacer lo que se pueda; es verdad que como esta gente platican poco los de la una isla con los de la otra, en las lenguas hay alguna diferencia entre ellos, segun como estan mas cerca ó mas lejos: y porque entre las otras islas las de los canibales son mucho grandes, y mucho bien pobladas, parecerá acá que tomar dellos y dellas y enviarlos allá á Castilla non seria sino bien, porque quitarse hian una vez de aquella inhumana costumbre que tienen de comer hombres, y allá en Castilla entendiendo la lengua muy mas presto rescibirian el Bautismo, y farian el provecho de sus animas: aun entre estos pueblos que non son de esas costumbres, se ganaria gran crédito por nosotros viendo que aquellos prendiesemos y cativasemos, de quien ellos suelen rescibir daños, y tienen tamaño miedo que del nombre solo se espantan; certificando á sus Altezas que la venida é vista de esta flota acá en esta tierra así junta y hermosa, ha dado muy grande autoridad á esto y muy grande seguridad para las cosas venideras, por que toda esta gente de esta grande isla y de las otras, viendo el buen tratamiento que á los buenos se fará, y el castigo que á los malos se dará, verná á obediencia prestament para poderlos mandar como vasallos de sus Altezas. Y como quier que ellos agora donde quier que hombre se halle non solo hacen de grado lo que hombre quiere que fagan, mas ellos de su voluntad se ponen á todo lo que entienden que nos puede placer, y tambien pueden ser ciertos sus Altezas que non menos allá, entre los cristianos Principes haber dado gran reputacion la venida desta armada por muchos respetos, así presentes como venideros, los cuales sus Altezas podrán mejor pensar y entender que non sabria decir.
_Decirle heis lo que acá ha habido en lo de dos canibales que acá vinieron._
_Que está muy bien, y así lo debe hacer; pero que procure allá, como si ser pudiere, se reduzgan á nuestra santa Fé católica, y asimismo lo procure con los de las islas donde está._
Item: Direis á sus Altezas, que el provecho de las almas de los dichos canibales, y aun destos de acá, ha traido el pensamiento que cuantos mas allá se llevasen seria mejor, y en ello podrian sus Altezas ser servidos desta manera: que visto cuanto son acá menester los ganados y bestias de trabajo para el sostenimiento de la gente que acá ha de estar, y bien de todas estas islas, sus Altezas podrán dar licencia é permiso á un número de carabelas suficiente que vengan acá cada año, y trayan de los dichos ganados y otros mantenimientos y cosas para poblar el campo y aprovechar la tierra, y esto en precios razonables á sus costas de los que las trugieren, las cuales cosas se les podrian pagar en esclavos de estos canibales, gente tan fiera y dispuesta, y bien proporcionada y de muy buen entendimiento, los cuales quitados de aquella inhumanidad creemos que serán mejores que otros ningunos esclavos, la cual luego perderán que sean fuera de su tierra, y de estos podrán haber muchos con las fustas de remos que acá se entienden de hacer, fecho empero presupuesto que cada una de las carabelas que viniesen de sus Altezas pusiesen una persona fiable, la cual defendiese las dichas carabelas que non descendiesen á ninguna otra parte ni isla salvo aquí, donde ha de estar la carga y descarga de toda la mercaduría; y aun destos esclavos que se llevaren, sus Altezas podrian haber sus derechos allá; y desto traereís ó enviareis respuesta, porque acá se hagan los aparejos que son menester con mas confianza, si á sus Altezas pareciere bien.
_En esto se ha suspendido por agora hasta que venga otro camino de allá, y escriba el Almirante lo que en esto le paresciere._
Item: Tambien direis á sus Altezas que mas provechoso es, y menos costa, fletar los navíos como los fletan los mercaderes para Flandes por toneladas que non de otra manera; por ende que yo vos dí cargo de fletar á este respecto las dos carabelas que habeis luego de enviar: y así se podrá hacer de todas las otras que sus Altezas enviaren, si de aquella forma se ternán por servidos; pero non entiendo decir esto de las que han de venir con su licencia por la mercaduria de los esclavos.
_Sus Altezas mandan á D. Juan de Fonseca que en el fletar de las carabelas tenga esta forma si ser pudiere._
Item: Direis á sus Altezas que á causa de escusar alguna mas costa, yo merqué estas carabelas que llevais por memorial para retenerlas acá con estos dos naos, conviene á saber, la Gallega y esa otra Capitana, de la cual merqué por semejante del Maestre della los tres ochavos por el precio que en el dicho memorial destas copias llevais firmado de mi mano, los cuales navíos non solo darán autoridad y gran seguridad á la gente que ha de estar dentro y conversar con los indios para cojer el oro, mas aun para otra cualquier cosa de peligro que de gente estraña pudiese acontescer, allende que las carabelas son necesarias para el descubrir de la tierra firme y otras islas que entre aquí é allá estan; y suplicareis á sus Altezas que los maravedis que estos navíos cuestan manden pagar en los tiempos que se les ha prometido, porque sin dubda ellos ganarán bien su costa, segun yo creo y espero en la misericordia de Dios.
_El Almirante lo hizo bien, y decirle heis como acá se pago al que vendió la nao, y mandaron á D. Juan de Fonseca que pague lo de las carabelas que el Almirante compró._
Item: Direis á sus Altezas y suplicareis de mi parte cuanto mas humilmente pueda, que les plega mucho mirar en lo que por las cartas y otras escripturas verán mas largamente tocante á la paz é sosiego e concordia de los que acá estan, y que para las cosas del servicio de sus Altezas escojan tales personas que non se tenga recelo dellas y que miren mas á lo por que se envian que non á sus propios intereses; y en esto, pues que todas las cosas vistes é supistes, hablareis é direis á sus Altezas la verdad de todas las cosas como las comprendistes, y que la provision de sus Altezas que sobre ello mandaren facer venga con los primeros navíos si posible fuere, á fin que acá non se hagan escándalos en cosa que tanto va en el servicio de sus Altezas.
_Sus Altezas estan bien informados desto, y en todo se proveerá como conviene._
Item: Direis á sus Altezas el asiento de esta ciudad, é la fermosura de la provincia alderedor como lo vistes y compreendistes, y como yo vos hice Alcayde della por los poderes que de sus Altezas tengo para ello, á las cuales humilmente suplico que en alguna parte de satisfaccion de vuestros servicios tengan por bien la dicha provision, como de sus Altezas yo espero.
_A sus Altezas plaze que vos seais Alcayde._
Item: Porque Mosen Pedro Margarité, criado de sus Altezas, há bien servido, y espero que así lo hara adelante en las cosas que le fueren encomendadas, he habido placer de su quedada aqui, y tambien de Gaspar y de Beltran por ser conocidos criados de sus Altezas para los poner en cosas de confianza: suplicareis á sus Altezas que especial al dicho Mosen Pedro, que es casado y tiene hijos le provean de alguna encomienda en la Orden de Santiago, de la cual él tiene el hábito, porque su muger é hijos tengan en que vivir. Asimismo hareis relacion de Juan Aguado, criado de sus Altezas, cuan bien é diligentemente ha servido en todo lo que le ha seido mandado; que suplico á sus Altezas á él é á los sobredichos los hayan por encomendados é por presentes.
_Sus Altezas mandan asentar á Mosen Pedro 30000 maravedis cada ano, y á Gaspar y Beltran á cada uno 15000 maravedis cada año desde hoy 15 de Agosto de 94 en adelante, y así les haga pagar el Almirante en lo que allá se hobiere de pagar, y D. Juan de Fonseca en lo que acá se hobiere de pagar: y en lo de Juan Aguado sus Altezas habrān memoria de él._
Item: Direis á sus Altezas el trabajo que el Doctor Chanca tiene con el afruenta de tantos dolientes, y aun la estrechura de los mantenimientos, é aun con todo ello se dispone con gran diligencia y caridad en todo lo que cumple á su oficio, y porque sus Altezas remitieron á mí el salario que acá se le habia de dar, porque estando acá es cierto quel non toma ni puede haber nada de ninguno, ni ganar de su oficio como en Castilla ganaba, ó podria ganar estando á su reposo é viviendo de otra manera que acá no vive; y así que como quiera que él jura que es mas lo que allá ganaba allende el salario que sus Altezas le dan, y non me quise estender mas de cincuenta mil maravedis por el trabajo que acá pasa cada un año mientras acá estoviere; los cuales suplico á sus Altezas le manden librar con el sueldo de acá y eso mismo, porque él dice y afirma que todos los fisicos de vuestras Altezas, que andan en reales ó semejantes cosas que estas, suelen haber de derecho un dia de sueldo en todo el año de toda la gente: con todo he seido informado, y dicenme, que como quier que esto sea, la costumbre es de darles cierta suma tasada á voluntad y mandamiento de sus Altezas en compensa de aquel dia de sueldo. Suplicareis á sus Altezas que en ello manden proveer, así en lo del salario como de esta costumbre, por forma que el dicho Doctor tenga razon de ser contento.
_A sus Altezas place desto del Doctor Chanca, y que se le pague esto desde quel Almirante gelo asentó, y que gelos pague con lo del sueldo._
_En esto del dia del sueldo de los fisicos, non lo acostumbran haber sino donde el Rey nuestro Senor esté en persona._
Item: Direis á sus Altezas de Coronel cuanto es hombre para servir á sus Altezas en muchas cosas, y cuanto ha servido hasta aquí en todo lo mas necesario, y la mengua que dél sentimos agora que está doliente, y que sirviendo de tal manera es razon quel sienta el fruto de su servicio, non solo en las mercedes para despues mas en lo de su salario en lo presente, en manera quél é los que acá estan sientan que les aprovecha el servicio, porque segun el ejercicio que acá se ha de tener en cojer este oro, no son de tener en poco las personas en quien tanta diligencia hay: y porque por su habilidad se proveyó acá por mí del oficio de Alguacil mayor destas Indias, y en la provision va el salario en blanco, que suplico á sus Altezas gelo manden henchir como mas sea su servicio, mirando sus servicios, confirmándole la provision que acá se le dió, e proveyéndole de él de juro.
_Sus Altezas mandan que le asienten quince mil maravedis cada año mas de su sueldo, é que se le paguen cuando le pagaren su sueldo._
Asimismo direis á sus Altezas como aquí vino el Bachiller Gil García por Alcade mayor é non se le ha consignado ni nombrado salario, y es persona de bien y de buenas letras, é diligente, é es acá bien necesario; que suplico á sus Altezas le manden nombrar é consignar su salario, por manera que él se pueda sostener, é le sea librado con el dinero del sueldo de acá.
_Sus Altezas le mandan asentar cada año viente mal maravedis en tanto que allá estoviere y mas su sueldo, y que gelo paguen cuando pagaren el sueldo._
Item: Direis á sus Altezas como quier que ya se lo escribo por las cartas, que para este año non entiendo que sea posible ir á descobrir hasta que esto destos rios que se hallaron de oro sea puesto en el asiento debido á servicio do sus Altezas, que despues mucho mejor se podrá facer, porque no es cosa que nadie la podiese facer sin mi presencia á mi grado, ni á servicio de sus Altezas, por muy bien que lo ficiese, como es en dubda segun lo que hombre vee por su presencia.
_Trabaje como lo mas preciso que ser pueda se sepa lo adito de ese oro._
Item: Direis á sus Altezas como los escuderos de caballo que vinieron de Granada, en el alarde que ficieron en Sevilla mostraron buenos caballos, é despues al embarcar, yo no lo ví porque estaba un poco doliente, y metiéronlos tales quel mejor dellos non parece que vale dos mil maravedis, porque vendieron los otros y compraron estos, y esto fue de la suerte que se hizo lo de mucha gente que allá en los alardes de Sevilla yo vi muy buena; parece que Juan de Soria, despues dea dado el dinero del sueldo, por algun interese suyo puso otros en lugar de aquellos que yo acá pensaba fallar, y fallo gente que yo nunca habia visto: en esto ha habido gran maldad, de tal manera que yo no sé si me queje dél solo: por esto, visto que á estos escuderos se ha fecho la costa hasta aquí, allende de sus sueldos y tambien á sus caballos, y se hace de presente y son personas que cuando ellos estan dolientes, ó non se les antoja, non quieren que sus caballos sirvan sin ellos mismos; sus Altezas no quieren que se les compren estos caballos sino que sirvan á sus Altezas, y esto mismo no les paresce que deban servir ni cosa ninguna sino á caballo; lo cual agora de presente non face mucho al caso, é por esto parece que seria mejor comprarles los caballos, pues que tan poco valen, y non estar cada dia con ellos en estas pendencias; por ende que sus Altezas determinen esto como fuere su servicio.
_Sus Altezas mandan á D. Juan de Fonseca, que se informe de esto de estos caballos, y si se hallare que es verdad que hicieron ese engaño, lo envien á sus Altezas porque lo mandarán castigar; y tambien se informe desto que dice de la otra gente, y envie la pesquisa á sus Altezas: y en lo destos escuderos sus Altezas mandan que esten allá y sirvan, pues son de las guardas y criados de sus Altezas; y á los escuderos mandan sus Altezas que den los caballos cada vez que fueren menester y el Almirante lo mandare, y si algun daño recibieren los caballos yendo otros en ellos, por medio del Almirante mandan sus Altezas que gelo paguen._
Item: Direis á sus Altezas como aquí han venido mas de doscientas personas sin sueldo, y hay algunos dellos que sirven bien, y aun los otros por semejante se mandan que lo hagan así y porque para estos primeros tres años será gran bien que aqui esten mil hombres para asentar y poner en muy gran seguridad esta Isla y rios de oro, y aunque hobiese ciento de caballo non se perderia nada, antes parece necesario, aunque en estos de caballo fasta que oro se envie sus Altezas podrán sobreceer: con todo á estas doscientas personas, que vienen sin sueldo, sus Altezas deben enviar á decir si se les pagará sueldo como á los otros sirviendo bien, porque cierto son necesarios como dicho tengo para este comienzo.
_De estas doscientas personas que aquî dice que fueron sin sueldo, mandan sus Altezas que entren en lugar de los que han faltado y faltaren de los que iban á sueldo, seyendo habiles y á contentamiento del Almirante, y sus Altezas mandan al Contador que los asiente en lugar de los que faltaren como el Almirante lo dijere._
Item: Porque en algo la costa de esta gente se puede aliviar con industria y formas que otros Principes suelen tener en otras, lo gastado mejor que acá se podria escusar, paresce que seria bien mandar traer en los navíos que vinieren allende de las otras cosas que son para los mantenimientos comunes, y de la botica, zapatos y cueras para los mandar facer; camisas comunes y de otras, jubones, lienzo, sayos, calzas, paños para vestir en razonables precios; y otras cosas, como son conservas, que son fuera de racion, y para conservacion de la salud, las cuales cosas todas la gente de acá rescibiria de grado en descuento de su sueldo, y si allá esto se mercase por Ministros leales y que mirasen el servicio de sus Altezas, se ahorraria algo: por ende sabreis la voluntad de sus Altezas cerca desto, y si les pareciere ser su servicio luego se debe poner en obra.
_Por este camino se solia ser fasta que mas escriba el Almirante, y ya enviarán á mandar á D. Juan de Fonseca con Jimeno de Bribiesca que provea en esto._
Item: Tambien direis á sus Altezas, que por cuanto ayer en el alarde que se tomó se falló la gente muy desarmada lo cual pienso que en parte contesció por aquel trocar que allá se fizo en Sevilla ó en el puerto cuando se dejaron los que se mostraron armados, y tomaron otros que daban algo á quien los trocaba, paresce que seria bien que se mandasen traer doscientas corazas, y cien espingardas y cien ballestas, y mucho almacen, que es la cosa que mas menester habemos, y de todas estas armas se podrán dar á los desarmados.
_Ya se escribe á D. Juan de Fonseca que provea en esto._
Item: Por cuanto algunos oficiales que acá vinieron como son albañies y de otros oficios, que son casados y tienen sus mugeres allá, y querrian que allá lo que se les debe de su sueldo se diese á sus mugeres ó á las personas á quien ellos enviaren sus recabdos, para que les compren las cosas que acá han menester; que á sus Altezas suplico les mande librar, porque su servicio es que estos esten proveidos acá.
_Ya enviaron á mandar sus Altezas á D. Juan de Fonseca que provea en esto._
Item: Porque allende las otras cosas que allá se envian á pedir por los memoriales que llevais de mi mano firmados, así para mantenimiento de los sanos como para los dolientes, seria muy bien que se hobiesen de la isla de la Madera cincuenta pipas de miel de azúcar, porque es el mejor mantenimiento del mundo y mas sano, y non suele costar cada pipa sino á dos ducados sin el casco, y si sus Altezas mandan que á la vuelta pase por allí alguna carabela las podrá mercar, y tambien diez cajas de azúcar que es mucho menester, que esta es la mejor sazon del año, digo entre aquí é el mes de Abril para fallarlo, é haber dello buena razon y podriase dar orden mandándolo sus Altezas, é que non supiesen allá para donde lo quieren.
_D. Juan de Fonseca que provea en esto._
Item: Direis á sus Altezas, por cuanto aunque los rios tengan en la cuantidad que se dice por los que lo han visto, pero que lo cierto dello es quel oro non se engendra en los rios mas en la tierra, quel agua topando con las minas lo trae envuelto en las arenas, y porque en estos tantos rios se han descubierto, como quiera que hay algunos grandecitos hay otros tan pequeños que son mas fuentes que no rios, que non llevan de dos dedos de agua, y se falla luego el cabo doede nasce; para lo cual non solo serán provechosos los lavadores para cogerlo en el arena, mas los otros para cavarlo en la tierra, que será lo mas especial é de mayor cuantidad; é por esto será bien que sus Altezas envien lavadores, é de los que andan en las minas allá en Almaden, porque en la una manera y en la otra se faga el ejercicio, como quier que acá non esperaremos á ellos, que con los lavadores que aquí tenemos, esperamos con la ayuda de Dios, si una vez la gente está sana, allegar un buen golpe de oro para las primeras carabelas que fueren.
_A otro camino se proveerá en esto cumplidamente; en tanto mandan sus Altezas á D. Juan de Fonseca que envie luego los mas minadores que pudiere haber, y escriben al Almaden, que de allí tomen los que mas pudieren y los envien._
Item: Suplicareis á sus Altezas de mi parte muy humildemente, que quieran tener por muy encomendado á Villacorta, el cual, como sus Altezas saben, ha mucho servido en esta negociacion, y con muy buena voluntad, y segun le conozco persona diligente y afecionada á su servicio; rescebiré merced que se le dé algun cargo de confianza, para lo cual él ser sufficiente, y pueda mostrar su deseo de servir y diligencia, y esto procurareis por forma que el Villacorta conozca por la obra que lo que ha trabajado por mi en lo que yo le hobe menester le aprovecha en esto.
_Así se hará._
Item: Que los dichos Mosen Pedro y Gaspar y Beltran, y otros que han quedado acá, trajieron capítanias de carabelas, que son agora vueltas, y non gozan del sueldo; pero porque son tales personas, que se han de poner en cosas principales y de confianza, non se les ha determinado el sueldo que sea diferenciado de los otros: suplicareis de mi parte á sus Altezas determinen lo que se les ha de dar en cada un año, ó por meses, como mas fueren servidos. Fecho en la ciudad Isabela á treinta dias de Enero de mil cuatrocientos y noventa y cuatro años.
_Ya está respondido arriba, pero porque en el dicho capítulo que en esto habia dice que gozan del salario, desde agora mandan sus Altezas que se les cuenten á todos sus salarios desde que dejaron las capitanías._
FOOTNOTES:
[151] In the original, the replies are affixed in the margin of each chapter. (Navarrete).
[152] _Albarrada_—an Arabic word implying a stone wall without mortar.
[153] In La Mancha, New Castile, famous for mines of quicksilver.
THIRD VOYAGE OF COLUMBUS.
_Narrative of the Voyage which Don Christopher Columbus made the third time that he came to the Indies, when he discovered terra firma, as he sent it to their Majesties from the Island of Hispaniola._
Most serene and most exalted and powerful Princes, the King and Queen, our Sovereigns: The Blessed Trinity moved your Highnesses to this enterprise of the Indies; and of His Infinite goodness has chosen me to proclaim it to you; wherefore as His ambassador I approached your royal presence, moved by the consideration that I was appealing to the most exalted monarchs in Christendom, who exercised so great an influence over the Christian faith, and its advancement in the world. Those who heard of it looked upon it as impossible, for they fixed all their hopes on the favours of fortune, and pinned their faith solely upon chance. I gave to the subject six or seven years of great anxiety, explaining, to the best of my ability, how great service might be done to our Lord, by this undertaking, in promulgating His sacred name and our holy faith among so many nations;—an enterprise so exalted in itself, and so calculated to enhance the glory and immortalise the renown of great sovereigns. It was also requisite to refer to the temporal prosperity which was foretold in the writings of so many trustworthy and wise historians, who related that great riches were to be found in these parts. At the same time I thought it desirable to bring to bear upon the subject the sayings and opinions of those who have written upon the geography of the world, and finally, your Highnesses came to the determination that the undertaking should be entered upon. In this your Highnesses exhibited the noble spirit which has been always manifested by you on every great subject; for all others who had thought of the matter or heard it spoken of, unanimously treated it with contempt, with the exception of two friars,[154] who always remained constant in their belief of its practicability. I, myself, in spite of fatiguing opposition, felt sure that the enterprise would nevertheless prosper, and continue equally confident of it to this day, because it is a truth, that though everything will pass away, the Word of God will not, and everything that he has said will be fulfilled; who so clearly spoke of these lands, by the mouth of the prophet Isaiah, in so many places in Scripture, that from Spain the holy name of God was to be spread abroad. Thus I departed in the name of the Holy Trinity, and returned very soon, bringing with me an account of the practical fulfilment of everything I had said. Your Highnesses again sent me out, and in a short space of time, by God’s mercy, not by [155] I discovered three hundred and thirty-three leagues of terra firma on the eastern side, and seven hundred islands,[156] besides those which I discovered on the first voyage; I also succeeded in circumnavigating the island of Española, which is larger in circumference than all Spain, the inhabitants of which are countless, and all of whom may be laid under tribute. It was then that complaints arose, disparaging the enterprise that I had undertaken, because, forsooth, I had not immediately sent the ships home laden with gold,—no allowance being made for the shortness of the time, and all the other impediments of which I have already spoken. On this account (either as a punishment for my sins, or, as I trust, for my salvation), I was held in detestation, and had obstacles placed in the way of every thing I said, or for which I petitioned. I therefore resolved to apply to your Highnesses, to inform you of all the wonderful events that I had experienced, and to explain the reason of every proposition that I made, making reference to the nations that I had seen, among whom, and by whose instrumentality, many souls may be saved. I related how the natives of Española had been laid under tribute to your Highnesses, and regarded you as their sovereigns. And I laid before your Highnesses abundant samples of gold and copper,—proving the existence of extensive mines of those metals. I also laid before your Highnesses many sorts of spices, too numerous to detail; and I spoke of the great quantity of brazil-wood, and numberless other articles found in those lands. All this was of no avail with some persons, who began, with determined hatred, to speak ill of the enterprise, not taking into account the service done to our Lord in the salvation of so many souls, nor the enhancement of your Highnesses’ greatness to a higher pitch than any earthly prince has yet enjoyed; nor considering, that from the exercise of your Highnesses’ goodness, and the expense incurred, both spiritual and temporal advantage was to be expected, and that Spain must in the process of time derive from thence, beyond all doubt, an unspeakable increase of wealth. This might be manifestly seen by the proofs given in the written descriptions of the voyages already made, showing that the fulfilment of every other hope may be reasonably expected. Nor were they affected by the consideration of what great princes throughout the world have done to increase their fame: as, for example, Solomon, who sent from Jerusalem, to the uttermost parts of the east, to see Mount Sopora [Σωφίρ, Ophir], in which expedition his ships were detained three years; and which mountain your Highnesses now possess in the island of Española. Nor, as in the case of Alexander, who sent to observe the mode of government in the island of Taprobana,[157] in India; and Cæsar Nero, to explore the sources of the Nile,[158] and to learn the causes of its increase in the summer, when water is needed; and many other mighty deeds that princes have done, and which it is allotted to princes to achieve. Nor was it of any avail that no prince of Spain, as far as I have read, has ever hitherto gained possession of land out of Spain; and that the world of which I speak is different from that of which the Romans, and Alexander, and the Greeks made mighty efforts with great armies to gain possession. Nor have they been affected by the recent noble example of the kings of Portugal, who have had the courage to explore as far as Guinea, and to make the discovery of it, expending so much gold and so many lives in the undertaking, that a calculation of the population of the kingdom would show that one half of them have died in Guinea: and though it is now a long time since they commenced these great exertions, the return for their labour and expense has hitherto been but trifling; this people has also dared to make conquests in Africa, and to carry on their exploits to Ceuta, Tangier, Argilla, and Alcazar, repeatedly giving battle to the Moors; and all this at great expense; simply because it was an exploit worthy of a prince, undertaken for the service of God, and to advance the enlargement of His kingdom. The more I said on the subject, the more two-fold was reproach cast upon it, even to the expression of abhorrence, no consideration being given to the honour and fame that accrued to your Highnesses throughout all Christendom from your Highnesses having undertaken this enterprise; so that there was neither great nor small who did not desire to hear tidings of it. Your Highnesses replied to me encouragingly, and desired that I should pay no regard to those who spoke ill of the undertaking, inasmuch as they had received no authority or countenance whatever from your Highnesses.
I started from San Lucar, in the name of the most Holy Trinity, on Wednesday the 30th of May,[159] much fatigued with my voyage, for I had hoped, when I left the Indies, to find repose in Spain; whereas, on the contrary, I experienced nothing but opposition and vexation. I sailed to the island of Madeira by a circuitous route, in order to avoid any encounter with an armed fleet from France,[160] which was on the look out for me off Cape St. Vincent. Thence I went to the Canaries,[161] from which islands I sailed with but one ship and two caravels, having dispatched the other ships to Española by the direct road to the Indies;[162] while I myself moved southward, with the view of reaching the equinoctial line, and of then proceeding westward, so as to leave the island of Española to the north. But having reached the Cape Verde islands[163] (an incorrect name[164], for they are so barren that nothing green was to be seen there, and the people so sickly that I did not venture to remain among them), I sailed away four hundred and eighty miles, which is equivalent to a hundred and twenty leagues, towards the south-west, where, when it grew dark, I found the north star to be in the fifth degree. The wind then failed me, and I entered a climate where the intensity of the heat was such, that I thought both ships and men would have been burnt up, and everything suddenly got into such a state of confusion, that no man dared go below deck to attend to the securing of the water-cask and the provisions. This heat lasted eight days; on the first day the weather was fine, but on the seven other days it rained and was cloudy, yet we found no alleviation of our distress; so that I certainly believe, that if the sun had shone as on the first day, we should not have been able to escape in any way.
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Select letters of Christopher ColumbusChapter X: Part 10
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