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Chapter III: Epílogo

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--Pues señor, ¡bravo amor! Copio y concluyo:
_Á don Ramón_... En fin,
15 Que es inútil saber para esto, arguyo,
Ni el griego ni el latín.

EL MAYOR CASTIGO

Cuando de Virgilio en pos
Fué el Dante al infierno á dar,
Su conciencia, hija de Dios,
20 Dejó á la puerta al entrar.

Después que á salir volvió,
Su conciencia el Dante hallando, page 137
Con ella otra vez cargó,
Mas dijo así suspirando:
Del infierno en lo profundo,
No vi tan atroz sentencia
5 Como es la de ir por el mundo
Cargado con la conciencia.

DON GASPAR NÚÑEZ DE ARCE

¡EXCELSIOR!

¿Por qué los corazones miserables,
Por qué las almas viles,
En los fieros combates de la vida
10 Ni luchan ni resisten?

El espíritu humano es más constante
Cuanto más se levanta:
Dios puso el fango en la llanura, y puso
La roca en la montaña.

15 La blanca nieve que en los hondos valles
Derrítese ligera,
En las altivas cumbres permanece
Inmutable y eterna.

TRISTEZAS

Cuando recuerdo la piedad sincera
20 Con que en mi edad primera
Entraba en nuestras viejas catedrales, page 138
Donde postrado ante la cruz de hinojos
Alzaba á Dios mis ojos,
Soñando en las venturas celestiales;

Hoy que mi frente atónito golpeo,
Y con febril deseo 5
Busco los restos de mi fe perdida,
Por hallarla otra vez, radiante y bella
Como en la edad aquella,
¡Desgraciado de mí! diera la vida.

10 ¡Con qué profundo amor, niño inocente,
Prosternaba mi frente
En las losas del templo sacrosanto!
Llenábase mi joven fantasía
De luz, de poesía,
15 De mudo asombro, de terrible espanto.

Aquellas altas bóvedas que al cielo
Levantaban mi anhelo;
Aquella majestad solemne y grave;
Aquel pausado canto, parecido
20 Á un doliente gemido,
Que retumbaba en la espaciosa nave;

Las marmóreas y austeras esculturas
De antiguas sepulturas,
Aspiración del arte á lo infinito; page 139
La luz que por los vidrios de colores
Sus tibios resplandores
Quebraba en los pilares de granito;

Haces de donde en curva fugitiva,
5 Para formar la ojiva,
Cada ramal subiendo se separa,
Cual del rumor de multitud que ruega,
Cuando á los cielos llega,
Surge cada oración distinta y clara;

10 En el gótico altar inmoble y fijo
El santo crucifijo,
Que extiende sin vigor sus brazos yertos,
Siempre en la sorda lucha de la vida,
Tan áspera y reñida,
15 Para el dolor y la humildad abiertos;

El místico clamor de la campana
Que sobre el alma humana
De las caladas torres se despeña,
Y anuncia y lleva en sus aladas notas
20 Mil promesas ignotas
Al triste corazón que sufre ó sueña;

Todo elevaba mi ánimo intranquilo
Á más sereno asilo:
Religión, arte, soledad, misterio... page 140
Todo en el templo secular hacía
Vibrar el alma mía,
Como vibran las cuerdas de un salterio.

Y á esta voz interior que sólo entiende
5 Quien crédulo se enciende
En fervoroso y celestial cariño,
Envuelta en sus flotantes vestiduras
Volaba á las alturas,
Virgen sin mancha, mi oración de niño.

10 Su rauda, viva y luminosa huella
Como fugaz centella
Traspasaba el espacio, y ante el puro
Resplandor de sus alas de querube,
Rasgábase la nube
15 Que me ocultaba el inmortal seguro.

¡Oh anhelo de esta vida transitoria!
¡Oh perdurable gloria!
¡Oh sed inextinguible del deseo!
¡Oh cielo, que antes para mí tenías
20 Fulgores y armonías,
Y hoy tan obscuro y desolado veo!

Ya no templas mis íntimos pesares,
Ya al pie de tus altares
Como en mis años de candor no acudo. page 141
Para llegar á ti perdí el camino,
Y errante peregrino
Entre tinieblas desespero y dudo.

Voy espantado sin saber por dónde;
5 Grito, y nadie responde
Á mi angustiada voz; alzo los ojos
Y á penetrar la lobreguez no alcanzo;
medrosamente avanzo,
Y me hieren el alma los abrojos.

10 Hijo del siglo, en vano me resisto
Á su impiedad, ¡oh Cristo!
Su grandeza satánica me oprime.
Siglo de maravillas y de asombros,
Levanta sobre escombros
15 Un Dios sin esperanza, un Dios que gime.

¡Y ese Dios no eres tú! No tu serena
Faz, de consuelos llena,
Alumbra y guía nuestro incierto paso.
Es otro Dios incógnito y sombrío:
20 Su cielo es el vacío,
Sacerdote el error, ley el Acaso.

¡Ay! No recuerda el ánimo suspenso
Un siglo más inmenso,
Más rebelde á tu voz, más atrevido; page 142
Entre nubes de fuego alza su frente,
Como Luzbel, potente;
Pero también, como Luzbel, caído.

5 Á medida que marcha y que investiga
Es mayor su fatiga,
Es su noche más honda y más obscura,
Y pasma, al ver lo que padece y sabe,
Cómo en su seno cabe
Tanta grandeza y tanta desventura.

10 Como la nave sin timón y rota
Que el ronco mar azota,
Incendia el rayo y la borrasca mece
En piélago ignorado y proceloso,
Nuestro siglo--coloso,
15 Con la luz que le abrasa, resplandece.

¡Y está la playa mística tan lejos!...
Á los tristes reflejos
Del sol poniente se colora y brilla.
El huracán arrecia, el bajel arde,
20 Y es tarde, es ¡ay! muy tarde
Para alcanzar la sosegada orilla.

¿Qué es la ciencia sin fe? Corcel sin freno,
Á todo yugo ajeno,
Que al impulso del vértigo se entrega, page 143
Y á través de intrincadas espesuras,
Desbocado y á obscuras,
Avanza sin cesar y nunca llega.

¡Llegar! ¿Adónde?... El pensamiento humano
5 En vano lucha, en vano
Su ley oculta y misteriosa infringe.
En la lumbre del sol sus alas quema,
Y no aclara el problema,
No penetra el enigma de la Esfinge.

10 ¡Sálvanos, Cristo, sálvanos, si es cierto
Que tu poder no ha muerto!
Salva á esta sociedad desventurada,
Que bajo el peso de su orgullo mismo
Rueda al profundo abismo
15 Acaso más enferma que culpada.

La ciencia audaz, cuando de ti se aleja,
En nuestras almas deja
El germen de recónditos dolores.
Como al tender el vuelo hacia la altura,
20 Deja su larva impura
El insecto en el cáliz de las flores.

Si en esta confusión honda y sombría
Es, Señor, todavía
Raudal de vida tu palabra santa, page 144
Di á nuestra fe desalentada y yerta:
--¡Anímate y despierta!
Como dijiste á Lázaro:--¡Levanta!--

¡SURSUM CORDA!

INTRODUCCIÓN

Á mi buen amigo el ilustre poeta Manuel Reina

I. Á ESPAÑA

Nunca mi labio á la servil lisonja
5 Parias rindió. Ni el éxito ruidoso,
Ni la soberbia afortunada, oyeron
Falaz encomio de mi humilde Musa.
Dióme su austeridad la honrada tierra
Donde nací, y el presuroso tiempo
10 Que arrastra y lleva en sus revueltas olas
Las grandezas humanas al olvido,
Á mi pesar me enseña que en el mundo
Tan sólo á dos excelsas majestades
Puedo, sin mengua, levantar mi canto;
15 La Verdad y el Dolor.
En estas horas
De febril inquietud, ¿quién, Patria mía,
Merece como tú la pobre ofrenda
De mi respeto y de mi amor? Postrada
En los escombros de tu antigua gloria,
20 La negra adversidad, con férrea mano,
Comprime los latidos de tu pecho page 145
Y el aire que respiras envenena.
Como tigre feroz clavó sus garras
La catástrofe en ti, y en tus heridas
Entrañas sacia su voraz instinto.
5 ¿Quién, al mirar tus lástimas, no llora?
¿Puede haber hombre tan perverso y duro,
Ni aun concebido en crapulosa orgía
Por hembra impura, que impasible vea
Morir sin fe, desesperado y solo,
10 Al dulce bien que le llevó en su seno?
¡No existe, no!
Perdona si movido
Por la ciega pasión, allá en lejanos
Y borrascosos días, cuando airada
Mi voz como fatídico anatema
15 Tronó en la tempestad, quizás injusto
Contigo pude ser. Pero hoy, que sufres,
Hoy que, Job de la Historia, te retuerces
En tu lecho de angustia, arrepentido
Y llena el alma de mortal congoja,
20 Acudo ansioso á consolar tus penas,
Á combatir con los inmundos buitres,
Ávidos del festín, que en torno giran
De tu ulcerado cuerpo, y si lo mandas,
¡Oh, noble mártir! á morir contigo.
25 Pero ¿quién habla de morir? ¿Acaso
No eres, Patria, inmortal? Tendrás eclipses
Como los tiene el sol. Sombras tenaces,
Cual hiperbórea noche larga y fría, page 146
Sobre ti pesarán, mientras no llegue
Tu santa redención. ¡Hora dichosa
En que verás con júbilo y ternura
Nacer el alba, el tenebroso espacio
5 Inundarse de luz, la tierra encinta
Estremecerse en éxtasis materno,
De armonías, aromas y colores
Poblarse el aire, y palpitar en todo
La plenitud eterna de la vida!
10 ¡Ten esperanza y fe! Descubridora
De mundos, madre de indomada prole,
Tú no puedes morir, ¡Dios no lo quiere!
Aun tienes que cumplir altos destinos.
Busca en el seno de la paz bendita
15 Reparador descanso, hasta que cobren
Tus músculos salud, y en cuanto sientas
El hervor de tu sangre renovada,
Ponte en pie, sacudiendo tu marasmo,
Que como losa del sepulcro, oprime
20 Tu enferma voluntad. Surge del fondo
De tu aislamiento secular, y marcha
Con paso firme y corazón resuelto
Sin mirar hacia atrás, siempre adelante.
Sean la escuela y el taller y el surco
25 Los solos campos de batalla en donde
Tu razón y tus fuerzas ejercites.
Entra en las lides del trabajo y vence,
Que entonces de laureles coronada,
Más fecunda, más próspera y más grande, page 147
Seguirás, fulgurando, tu camino
Por los arcos triunfales de la Historia.

II. Á AMÉRICA

¡Ésta es España! Atónita y maltrecha
Bajo el peso brutal de su infortunio,
5 Inerte yace la matrona augusta 5
Que en otros siglos fatigó á la fama.
La que surcó los mares procelosos
Buscándote atrevida en el misterio,
Hasta que un día, deslumbrando al mundo,
10 Surgiste, como Venus, de las ondas. 10
Cegada por tu espléndida hermosura,
Al engarzarte en su imperial diadema
España te oprimió; mas no la culpes,
15 Porque ¿cuándo la bárbara conquista
Justa y humana fué? También clemente 15
Te dió su sangre, su robusto idioma,
Sus leyes y su Dios. ¡Te lo dió todo,
Menos la libertad! Pues mal pudiera
Darte el único bien que no tenía.

20 Contémplala vencida y humillada 20
Por la doblez y el oro, y si te mueven
Á generosa lástima sus males,
El trágico desplome de una gloría
Que es también tuya, acórrela en su duelo.
25 ¡Es tu madre infeliz! No la abandone 25
Tu amor, en tan inmensa desventura.
page 148

DON MANUEL DEL PALACIO

AMOR OCULTO

Ya de mi amor la confesión sincera
Oyeron tus calladas celosías,
Y fué testigo de las ansias mías
La luna, de los tristes compañera.

5 Tu nombre dice el ave placentera
 quien visito yo todos los días,
Y alegran mis soñadas alegrías
El valle, el monte, la comarca entera.

Sólo tú mi secreto no conoces,
10 Por más que el alma con latido ardiente,
Sin yo quererlo, te lo diga a voces;

Y acaso has de ignorarlo eternamente,
Como las ondas de la mar veloces
La ofrenda ignoran que les da la fuente.

DON JOAQUÍN MARÍA BARTRINA

ARABESCOS Y COMPOSICIONES ÍNTIMAS

15 Oyendo hablar á un hombre, fácil es
Acertar dónde vió la luz del sol;
Si os alaba á Inglaterra, será inglés,
Si os habla mal de Prusia, es un francés,
Y si habla mal de España, es español.
page 149
Si cumplir con lealtad
Nuestra última voluntad
Es sagrada obligación,
Cuando mis ojos se cierren,
5 He de mandar que me entierren
Dentro de tu corazón.

Para matar la inocencia,
Para envenenar la dicha,
Es un gran puñal la pluma
10 Y un gran veneno la tinta.

Quien vive siempre entre pena
Y remordimiento y dudas,
No sabe ver más que á Judas
En el cuadro de la cena.

DON MANUEL REINA

LA POESÍA

Á Teodoro Llorente

15 Como el raudal que corre en la pradera
Copia en su espejo pájaros y flores,
La alada mariposa de colores,
El verde arbusto y la radiante esfera,
La sublime poesía reverbera
20 Combates, glorias, risas y dolores,
Odio y amor, tinieblas y esplendores, page 150
El cielo, el campo, el mar... ¡la vida entera!
¡Así Homero es la lid; Virgilio, el día;
Esquilo, la tormenta bramadora;
Anacreonte, el vino y la alegría;
5 Dante, la noche con su negro arcano;
Calderón, el honor; Milton, la aurora;
Shakespeare, el triste corazón humano!
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ARGENTINA

DON ESTEBAN ECHEVERRÍA

CANCIÓN DE ELVIRA

Creció acaso arbusto tierno
Á orillas de un manso río,
Y su ramaje sombrío
Muy ufano se extendió;
5 Mas en el sañudo invierno
Subió el río cual torrente,
Y en su túmida corriente
El tierno arbusto llevó.

Reflejando nieve y grana,
10 Nació garrida y pomposa
En el desierto una rosa,
Gala del prado y amor;
Mas lanzó con furia insana
Su soplo inflamado el viento,
15 Y se llevó en un momento
Su vana pompa y frescor.
Así dura todo bien...
Así los dulces amores, page 152
Como las lozanas flores,
Se marchitan en su albor;
Y en el incierto vaivén
De la fortuna inconstante,
5 Nace y muere en un instante
La esperanza del amor.

DON OLEGARIO V. ANDRADE

ATLÁNTIDA

Canto al porvenir de la raza latina en América

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