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Chapter III: Preface: V (2)

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--Un abuelo mio, un _Garcia de Paredes_, un barbaro, un
Sanson,[36-1] un Hercules, un Milon de Crotona,[36-2] mato doscientos
franceses en un dia.... Creo que fue en Italia. iYa veis que
10 no era tan _afrancesado_ como yo! iAdiestrose en las lides contra
los moros del reino de Granada; armole caballero el mismo
Rey Catolico,[36-3] y monto mas de una vez la guardia en el
Quirinal,[36-4] siendo Papa _nuestro tio_ Alejandro Borja! [36-5]
iEh, eh! iNo me haciais tan linajudo!--Pues este DIEGO GARCIA DE
15 PAREDES, este ascendiente mio..., que ha tenido un descendiente
boticario, tomo a Cosenza y Manfredonia; entro por asalto en
Cerinola, y peleo como bueno[36-6] en la batalla de Pavia![36-7]
iAlli _hicimos_ prisionero a un rey de Francia, cuya espada ha
estado en Madrid cerca de tres siglos, hasta que nos la robo
20 hace tres meses ese hijo de un posadero que viene a vuestra
cabeza, y a quien llaman Murat![36-8]

Aqui hizo otra pausa el boticario. Algunos franceses demostraron
querer contestarle; pero el, levantandose, e imponiendo
a todos silencio con su actitud, empuno convulsivamente un
25 vaso, y exclamo con voz atronadora:

--iBrindo, senores, porque maldito sea mi abuelo, que era
un animal, y porque se halle ahora mismo en los profundos
infiernos!--iVivan los franceses de Francisco I[36-9] y de Napoleon
Bonaparte!

30 --iVivan!...--respondieron los invasores, dandose por
satisfechos.

Y todos apuraron su vaso.

Oyose en esto[36-10] rumor en la calle, o, mejor dicho, a la puerta
de la botica.
(p37)
--?Habeis oido?--preguntaron los franceses.

_Garcia de Paredes_ se sonrio.

--iVendran[37-1] a matarme!--dijo.

--?Quien?

05 --Los vecinos[37-2] del Padron.

--?Por que?

--iPor _afrancesado_!--Hace algunas noches que rondan mi
casa....--Pero ?que nos importa?--Continuemos nuestra
fiesta.

10 --Si... icontinuemos! exclamaron los convidados.
iEstamos aqui para defenderos!

Y chocando ya botellas contra botellas, que no[37-3] vasos contra
vasos.

--iViva Napoleon! iMuera Fernando![37-4] iMuera Galicia![37-5]
15 --gritaron a una voz.

_Garcia de Paredes_ espero a que[37-6] se acallase el brindis, y
murmuro con acento lugubre:

--iCeledonio!

El mancebo[37-7] de la botica asomo por una puertecilla su cabeza
20 palida y demudada, sin atreverse a penetrar en aquella caverna.

--Celedonio, trae papel y tintero--dijo tranquilamente el
boticario.

El mancebo volvio con recado de escribir.[37-8]

--iSientate! (continuo su amo.)--Ahora, escribe las cantidades
25 que yo te vaya diciendo. Dividelas en dos columnas.
Encima de la columna de la derecha, pon: _Deuda_,[37-9] y encima
de la otra: _Credito_.

--Senor... (balbuceo el mancebo.)--En la puerta hay
una especie de motin.... Gritan _imuera el boticario!_...
30 Y iquieren entrar!

--iCallate y dejalos!--Escribe lo que te he dicho.

Los franceses se rieron de admiracion al ver al farmaceutico
ocupado en ajustar cuentas cuando le rodeaban la muerte y la
ruina.
(p38)
Celedonio alzo la cabeza y enristro la pluma, esperando cantidades
que anotar.

--iVamos a ver, senores! (dijo entonces _Garcia de Paredes_,
dirigiendose a sus comensales.)--Se trata de resumir nuestra
05 fiesta en un solo brindis. Empecemos por orden de colocacion.

--Vos,[38-1] Capitan, decidme: ?cuantos espanoles habreis matado[38-2]
desde que pasasteis los Pirineos?[38-3]

--iBravo! iMagnifica idea!--exclamaron los franceses.

--Yo.... (dijo el interrogado, trepandose en la silla y
10 retorciendose el bigote con petulancia.) Yo... habre
matado... personalmente... con mi espada... iponed
unos diez o doce!

--iOnce a la derecha![38-4]--grito el boticario, dirigiendose al
mancebo.

15 El mancebo repitio, despues de escribir:

--_Deuda_... once.

--iCorriente! (prosiguio el anfitrion.)--?Y vos?...--Con
vos hablo, senor Julio....

--Yo... seis.

20 --?Y vos, mi Comandante?

--Yo... veinte.

--Yo... ocho.

--Yo catorce.

--Yo... ninguno.

25 --iYo no se!...; he tirado a ciegas....--respondia
cada cual, segun le llegaba su turno.

Y el mancebo seguia anotando cantidades a la derecha.

--iVeamos ahora, Capitan! (continuo _Garcia de Paredes_.)--Volvamos
a empezar[38-5] por vos. ?Cuantos espanoles esperais
30 matar en el resto de la guerra, suponiendo que dure todavia...
tres anos?

--iEh!... (respondio el Capitan.)--?Quien calcula[38-6] eso?

--Calculadlo...; os lo suplico....

--Poned otros once.
(p39)
--Once a la izquierda....--dicto _Garcia de Paredes_.

Y Celedonio repitio:

--_Credito_, once.

--?Y vos?--interrogo el farmaceutico por el mismo orden[39-1]
05 seguido anteriormente.

--Yo... quince.

--Yo... veinte.

--Yo... ciento.

--Yo... mil--respondian los franceses.

10 --iPonlos todos a _diez_, Celedonio!... (murmuro ironicamente
el boticario.)--Ahora, suma por separado[39-2] las dos
columnas.

El pobre joven, que habia anotado las cantidades con sudores
de muerte, viose obligado a hacer el resumen con los dedos,
15 como las viejas. Tal era su terror.

Al cabo de un rato de horrible silencio, exclamo, dirigiendose
a su amo:

--_Deuda_..., 285.--_Credito_..., 200.

--Es decir... (anadio _Garcia de Paredes_), idoscientos
20 ochenta y cinco _muertos_, y doscientos _sentenciados_! iTotal,
cuatrocientas ochenta y cinco _victimas_!!!

Y pronuncio estas palabras con voz tan honda y sepulcral,
que los franceses se miraron alarmados.

En tanto, el boticario ajustaba una nueva cuenta.

25 --iSomos unos heroes!--exclamo al terminarla.--Nos
hemos bebido[39-3] setenta botellas, o sean[39-4] ciento cinco libras
y media de vino, que, repartidas entre veintiuno, pues todos hemos
bebido con igual bizarria, dan cinco libras de liquido por
cabeza.--iRepito que somos unos heroes!

30 Crujieron en esto las tablas de la puerta de la botica, y el
mancebo balbuceo tambaleandose:

--iYa entran!...

--?Que hora es?--pregunto el boticario con suma
tranquilidad.
(p40)
--Las once. Pero ?no oye usted que entran?

--iDejalos! _Ya es hora_.[40-1]

--iHora!... ?de que?--murmuraron los franceses, procurando
levantarse.

05 Pero estaban tan _ebrios_, que no podian moverse de sus sillas.

--iQue entren![40-2] iQue entren!... (exclamaban, sin embargo,
con voz vinosa, sacando los sables con mucha dificultad
y sin conseguir ponerse de pie.) iQue entren esos canallas!
iNosotros los recibiremos!

10 En esto,[40-3] sonaba ya abajo, en la botica, el estrepito de los
botes y redomas que los vecinos[40-4] del Padron hacian pedazos, y
oiase resonar en la escalera este grito unanime y terrible:

--iMuera el _afrancesado_!

III

Levantose _Garcia de Paredes_, como impulsado por un resorte,
15 al oir semejante clamor dentro de su casa, y apoyose en la mesa
para no caer de nuevo sobre la silla. Tendio en torno suyo
una mirada de inexplicable regocijo, dejo ver en sus labios la
inmortal sonrisa del triunfador, y asi, transfigurado y hermoso,
con el doble temblor de la muerte y del entusiasmo, pronuncio
20 las siguientes palabras, entrecortadas y solemnes como las
campanadas del toque de agonia:[40-5]

--iFranceses!... Si cualquiera de vosotros, o todos juntos,
hallarais ocasion propicia de vengar la muerte de doscientos
ochenta y cinco compatriotas y de salvar la vida a otros doscientos
25 mas; si sacrificando vuestra existencia pudieseis desenojar
la indignada sombra de vuestros antepasados, castigar a los
verdugos de doscientos ochenta y cinco heroes, y librar de la
muerte a doscientos companeros, a doscientos hermanos,
aumentando asi las huestes del ejercito patrio con doscientos
30 campeones de la independencia nacional, ?reparariais ni[40-6] un
momento en vuestra miserable vida? ?Dudariais ni un punto (p41)
en abrazaros, como Sanson,[41-1] a la columna del templo, y morir,
a precio de matar a los enemigos de Dios?

--?Que dice?--se preguntaron los franceses.

--Senor..., ilos asesinos estan en la antesala!--exclamo
05 Celedonio.

--iQue entren!... (grito _Garcia de Paredes_.)--Abreles
la puerta de la sala.... ?Que vengan todos... a ver como
muere el descendiente de un soldado de Pavia![41-2]

Los franceses, aterrados, estupidos, clavados en sus sillas por
10 insoportable letargo, creyendo que la muerte de que hablaba el
espanol iba a entrar en aquel aposento en pos de los amotinados,
hacian penosos esfuerzos por levantar los sables, que yacian
sobre la mesa; pero ni siquiera conseguian que sus flojos dedos
asiesen las empunaduras: parecia que los hierros[41-3] estaban
15 adheridos[41-4] a la tabla por insuperable fuerza de atraccion.

En esto inundaron la estancia mas de cincuenta hombres y
mujeres, armados con palos, punales y pistolas, dando tremendos
alaridos y lanzando fuego por los ojos.

--iMueran todos!--exclamaron algunas mujeres, lanzandose
20 las primeras.

--iDeteneos!--grito _Garcia de Paredes_ con tal voz, con tal
actitud, con tal fisonomia, que, unido este grito a la inmovilidad
y silencio de los veinte franceses, impuso frio terror a
la muchedumbre, la cual no se esperaba[41-5] aquel tranquilo y
25 lugubre recibimiento.

--No teneis para que[41-6] blandir los punales.... (continuo
el boticario con voz desfallecida.)--He hecho mas que todos
vosotros por la independencia de la Patria.... iMe he fingido
_afrancesado_!... Y iya veis!... los veinte Jefes y Oficiales
30 invasores... ilos veinte!--no los toqueis[41-7]...--iestan
envenenados!...

Un grito simultaneo de terror y admiracion salio del pecho
de los espanoles. Dieron estos un paso mas hacia los convidados,
y hallaron que la mayor parte estaban ya muertos, con la (p42)
cabeza caida hacia adelante, los brazos extendidos sobre la
mesa, y la mano crispada en la empunadura de los sables. Los
demas agonizaban silenciosamente.

--iViva _Garcia de Paredes_!--exclamaron entonces los espanoles,
05 rodeando al heroe moribundo.

--Celedonio.... (murmuro el farmaceutico.)--El _opio_ se
ha concluido.... Manda por opio a la Coruna[42-1]....

Y cayo de rodillas.

Solo entonces comprendieron los vecinos del Padron que el
10 boticario estaba tambien envenenado.

Vierais[42-2] entonces un cuadro tan sublime como espantoso.--Varias
mujeres, sentadas en el suelo, sostenian en sus faldas y en
sus brazos al expirante patriota, siendo las primeras en colmarlo
de caricias y bendiciones, como antes fueron las primeras en
15 pedir su muerte.--Los hombres habian cogido todas las luces
de la mesa, y alumbraban arrodillados aquel grupo de patriotismo
y caridad....--Quedaban, finalmente, en la sombra
veinte muertos o moribundos, de los cuales algunos iban
desplomandose contra el suelo con pavorosa pesantez.

20 Y a cada suspiro de muerte que se oia, a cada frances que
venia a tierra, una sonrisa gloriosa iluminaba la faz de _Garcia
de Paredes_, el cual de alli a poco devolvio su espiritu al cielo,
bendecido por un Ministro del Senor y llorado de sus hermanos
en la Patria.

Madrid, 1856.

iVIVA EL PAPA! (p43)

I

El tierno episodio que voy a referir es rigurosamente historico,
como los anteriores y como los siguientes; pero no ya solo
por la materia, sino tambien por la forma.--Vivo esta quien lo
cuenta, como suele decirse..., y entiendase que quien le
05 cuenta no soy yo; es un Capitan retirado que dejo el servicio
en 1814.

Hoy no soy escritor; soy mero amanuense: no os pido, pues,
admiracion ni indulgencia, sino que me creais a puno cerrado.[43-1]

Para invencion, el asunto es de poca monta; y luego pertenece
10 a un genero en que yo no me tomaria el trabajo de inventar
nada....

Presumo de liberal,[43-2] y un pobre Capitan retirado me ha
conmovido profundamente contandome los sinsabores... politicos
de un Papa muy absolutista....

15 Mi objeto es conmoveros hoy a vosotros con su misma
relacion, a fin de que el numero de los derrotados cohoneste
mi derrota.

Habla mi Capitan.

II

Uno de los mas calurosos dias del mes de Julio de 1809, y
20 icuidado que[43-3] aquel dichoso ano hizo calor! a eso de las diez
de la manana, entrabamos en Montelimart, villa o ciudad del
Delfinado,[43-4] que lo que sea no lo se,[43-5] ni lo he (p44)
sabidonunca, y maldita la falta[44-1] que me hacia saber que
existia tal Francia en el mundo....

--iAh! ?Conque era en Francia?...

--Pues ihombre![44-2] iMe gusta! ?Donde esta el Delfinado
05 sino en Francia?--Y no crean ustedes que ahi, en la frontera...,
sino muy tierra adentro,[44-3] mas cerca del Piamonte[44-4] que de
Espana....

--iSiga V...., Capitan! Los ninos... que aprendan[44-5]
en la escuela....--Y tu, ia ver si[44-6] te callas, Eduardito!

10 --Pues como digo, entrabamos en Montelimart, ahogados
de calor y polvo, y rendidos[44-7] de caminar a pie durante tres
semanas, veintisiete[44-8] oficiales espanoles que habiamos caido
prisioneros en Gerona[44-9].... Mas no creais[44-10] que en la
capitulacion de la plaza, sino en una salida que hicimos pocos dias
15 antes, a fin de estorbar unas obras en el campamento frances....
Pero esto no hace al caso. Ello es[44-11] que nos atraparon y nos
llevaron a Perpinan,[44-12] desde donde nos destinaron a Dijon
[44-13].... Y ahi tienen Vds. el por que[44-14] de lo que voy a
[referir.]

Pues, senor, como uno se acostumbra a todo, y el Emperador
20 nos pasaba[44-15] _diez reales_ diarios durante el viaje--que ibamos
haciendo a jornadas militares de tres o cuatro leguas,--y nadie
nos custodiaba, porque cada uno de nosotros habia respondido
con su cabeza de que no desertarian los demas, y veintisiete
espanoles juntos no se han aburrido nunca, sucedia que, sin embargo
25 del[44-16] calor, de la fatiga y de no saber ni una palabra de
frances, pasabamos muchos ratos divertidos,[44-17] sobre todo desde
las once de la manana hasta las siete de la tarde, horas que
permaneciamos en las poblaciones del transito; pues las jornadas
las haciamos de noche con la fresca.... A ver, Antonio,
30 enciendeme esta pipa.

Montelimart....--iBonito pueblo!...--El cafe esta en
una calle cerca de la Plaza, y en el entramos a refrescarnos, es
decir, a evitar el sol... (pues los bolsillos no se prestaban a
gollerias), en tanto que[44-18] tres de nuestros companeros (p45)
iban a ver al Prefecto[45-1] para que nos diese las boletas de
alojamiento,[45-2] que en Francia se llaman _mandat_....

No se si el cafe estara todavia como entonces estaba. iHan
pasado cuarenta y cuatro anos! Recuerdo que a la izquierda[45-3]
05 de la puerta habia una ventana de reja,[45-4] con cristales, y
delante una mesa a la cual nos sentamos algunos de los oficiales,
entre ellos C...., que ha sido diputado a Cortes[45-5] por Almeria
[45-6] y murio el ano pasado....--Ya veis que esto es cosa que puede
preguntarse.[45-7]

10 --Pues ?no dice V. que ha muerto?

--iHombre! Supongo que C.... se lo habra contado [45-8] a
su familia--respondio el Capitan, escarbando la pipa con la
una.

--iTiene V. razon, Capitan!--Siga V....; el que no lo
15 crea, que [45-9] lo busque.

--iBien hablado, hijo mio!--Pues, como ibamos diciendo,
sentados estabamos a la mesa del cafe, cuando vimos correr
mucha gente por la calle, y oimos una griteria espantosa....
Pero como la griteria era en frances, no la entendimos.

20 --_Le Pape![45-10] Le Pape! Le Pape!_...--decian los muchachos
y las mujeres, levantando las manos al cielo, en tanto
que todos los balcones se abrian y llenaban de gente, y los
mozos del cafe y algunos gabachos que jugaban al billar se lanzaban
a la calle con un palmo de boca abierta,[45-11] como si oyeran
25 decir que el sol se habia parado.

--iPues parado esta, papa abuelo![45-12]

--iCallese V. cuando hablan los mayores! iA ver[45-13]... el
deslenguado!

--No haga V. caso, Capitan.... iEstos ninos de
30 ahora!...

--Toma[45-14].... iY si esta parado[45-15]!...--murmuro el
muchacho entre dientes.

--_Le Pape! Le Pape!_ ?Que significa esto?--nos preguntamos
todos los oficiales.
(p46)
Y cogiendo a uno de los mozos del cafe, le dimos a entender
nuestra curiosidad.

El mozo tomo dos llaves; trazo con las manos una especie
de morrion sobre su cabeza; se sento en una silla, y dijo:

05 --_Le Pontife!_[46-1]

--iAh!... (dijo C....--que era el mas avisado de
nosotros.--iPor eso fue luego diputado a Cortes!)--_iEl
Pontifice! iEl Papa!_

--_Oui, monsieur. Le Pape! Pie sept._[46-2]

10 --iPio VII[46-3]!... iEl Papa!... (exclamamos nosotros,
sin atrevernos a creer lo que oiamos.) ?Que hace el
Papa en Francia? Pues ?no esta el Papa en Roma? ?Viajan
los Papas? ?El Papa en Montelimart?

No extraneis nuestro asombro, hijos mios.... En aquel
15 entonces[46-4] todas las cosas tenian mas prestigio que hoy.--No
se viajaba tan facilmente, ni se publicaban tantos periodicos.--Yo
creo que en toda Espana no habia mas que uno, tamano
como un recibo de contribucion.[46-5]--El Papa era para nosotros
un ser[46-6] sobrenatural..., no un hombre de carne y hueso....--iEn
20 toda la tierra no habia mas que un Papa!... Y en
aquel tiempo era la tierra mucho mas grande que hoy.... iLa
tierra era el mundo..., y un mundo lleno de misterios, de
regiones desconocidas, de continentes ignorados!--Ademas,
aun sonaban en nuestros oidos aquellas palabras de nuestra
25 madre y de nuestros maestros: "El Papa es el Vicario de
Jesucristo; su representante en la tierra; una autoridad
infalible, y lo que desatare o atare aqui, remanecera atado o
desatado en el cielo...."

Creo haberme explicado.--Creo que habreis comprendido
30 todo el respeto, toda la veneracion, todo el susto que
experimentariamos aquellos pobres espanoles del siglo pasado, al oir
decir que el Sumo Pontifice estaba en un villorrio de Francia y
que ibamos a verle!

Efectivamente: no bien salimos del cafe, percibimos alla, (p47)
en la Plaza (que como os he dicho estaba cerca), una empolvada
silla de posta, parada delante de una casa de vulgar
apariencia y custodiada por dos gendarmes de caballeria,
cuyos desnudos sables brillaban que era un contento[47-1]....

05 Mas de quinientas personas habia alrededor del carruaje,
que examinaban con viva curiosidad, sin que se opusiesen a
ello los gendarmes, quienes, en cambio,[47-2] no permitian al
publico acercarse a la puerta de aquella casa, donde se habia
apeado Pio VII mientras mudaban el tiro de caballos....

10 --Y ?que casa era aquella, abuelito? ?La del Alcalde?

--No, hijo mio.--Era el Parador de diligencias.

A nosotros, como a militares que eramos, nos tuvieron un
poco mas de consideracion los gendarmes, y nos permitieron
arrimarnos a la puerta.... Pero no asi pasar el umbral.

15 De cualquier modo, pudimos ver perfectamente el siguiente
grupo, que ocupaba uno de los angulos de aquel portal u
oficina.

Dos ancianos..., ?que digo? dos viejos decrepitos, cubiertos
de sudor y de polvo, rendidos de fatiga, ahogados de
20 calor, respirando apenas, bebian agua en un vaso de vidrio,
que el uno paso al otro despues de mediarlo. Estaban sentados
en sillas viejas de enea. Sus trajes talares, blanco el uno,
y el otro de color de purpura, hallabanse tan sucios y ajados
por resultas de aquella larga caminata, que mas parecian humildes
25 ropones de peregrinos, que ostentosos habitos de principes
de la Iglesia....

Ningun distintivo podia revelarnos cual era Pio VII (pues
nada entendiamos nosotros de trajes cardenalicios ni pontificales),
pero todos dijimos a un tiempo:

30 --iEs el mas alto! iEl de las blancas vestiduras!

Y ?sabeis por que lo dijimos? Porque su companero lloraba
y el no; porque su tranquilidad revelaba que el era martir;
porque su humildad denotaba que el era el Rey.

En cuanto a su figura, me parece estarla viendo todavia. (p48)
Imaginaos un hombre de mas de setenta anos, enjuto de carnes,
de elevada talla y algo encorvado por la edad. Su rostro, surcado
de pocas pero muy hondas arrugas, revelaba la mas
austera energia, dulcificada por unos labios bondadosos que
05 parecian manar persuasion y consuelo. Su grave nariz, sus
ojos de paz, marchitos por los anos, y algunos cabellos tan
blancos como la nieve, infundian juntamente reverencia y confianza.
Solo contemplando la cara de mi buen padre y la de
algunos santos de mi devocion, habia yo experimentado hasta
10 entonces una emocion por aquel estilo.

El sacerdote que acompanaba a Su Santidad era tambien muy
viejo, y en su semblante, contraido por el dolor y la indignacion,
se descubria al hombre de pensamientos profundos y de accion
rapida y decidida. Mas parecia un general que un apostol.

15 Pero ?era cierto lo que veiamos? ?El Pontifice preso, caminando
en el rigor del estio, con todo el ardor del sol, entre
dos groseros gendarmes, sin mas comitiva que un sacerdote,
sin otro hospedaje que el portal de una casa de postas, sin otra
almohada que una silla de madera?

20 En tan extraordinario caso, en tan descomunal atropello, en
tan terrible drama, solo podia mediar un hombre mas extraordinario,
mas descomunal, mas terrible que cuanto veiamos[48-1]....--El
nombre de NAPOLEON circulo por nuestros labios.
iNapoleon nos tenia tambien a nosotros en el interior de
25 Francia! iNapoleon habia revuelto el Oriente,[48-2] encendido en
guerra nuestra patria, derribado todos los tronos de Europa!--iEl
debia de ser quien arrancaba al Papa de la Silla de San
Pedro[48-3] y lo paseaba asi por el Imperio frances, como el pueblo
judio paseo al Redentor por las calles de la ciudad deicida!

30 Pero ?cual era la suerte del beatisimo prisionero? ?Que
habia ocurrido en Roma? ?Habia una nueva religion en el
Mediodia de Europa? ?Era papa Napoleon?

Nada sabiamos..., y, si he de deciros[48-4] la verdad, por lo
que a mi hace,[48-5] todavia no he tenido tiempo de averiguarlo....
(p49)
--Yo se lo dire a V., por via de parentesis, en muy pocas
palabras, Capitan.--Esto completara la historia de V., y dara
toda su importancia a ese peregrino relato.

III

El dia 17 de Mayo de ese mismo ano de 1809 dio Napoleon
05 un decreto, por el que[49-1] reunio al Imperio frances los Estados
pontificios, declarando a Roma[49-2] _ciudad imperial libre_.

El pueblo romano no se atrevio a protestar contra esta medida;
pero el Papa la resistio pasivamente desde su palacio
del Quirinal,[49-3] donde aun contaba con algunas autoridades y su
10 guardia de suizos.

Sucedio entonces que unos pescadores del Tiber cogieron
un esturion y quisieron regalarselo al Sucesor de San Pedro.
Los franceses aprovecharon esta ocasion para dar el ultimo
paso contra la autoridad de Pio VII; gritaron: _ial arma!_;
15 el canon de Sant-Angelo[49-4] pregono la extincion del gobierno
temporal de los Papas, y la bandera tricolor[49-5] ondeo sobre el
Vaticano.

El Secretario de Estado, cardenal Pacca (que sin duda era
el sacerdote que V. encontro con Pio VII), corrio al lado de
20 Su Santidad; y, al verse los dos ancianos, exclamaron: _Consummatum
est!_[49-6]

En efecto: mientras el Papa lanzaba su ultima excomunion
contra los invasores, estos penetraban en el Quirinal, derribando
las puertas a hachazos.[49-7]

25 En la Sala de las Santificaciones[49-8] encontraron a cuarenta
suizos, resto del poder del ex Rey de Roma,[49-9] quienes los
dejaron pasar adelante por haber recibido orden de no oponer
resistencia alguna.

El general Radet, jefe de los demoledores, encontro al Papa
30 en la Sala de las Audiencias ordinarias, rodeado de los cardenales
Pacca y Despuig y de algunos empleados de Secretaria.
(p50)
Pio VII vestia roquete y muceta;[50-1] habia dejado su lecho
para recibir al enemigo, y daba muestras de una tranquilidad
asombrosa.

Era media noche. Radet, profundamente conmovido, no
05 se atreve a hablar. Al fin intima al Sumo Pontifice que renuncie
al gobierno temporal de los Estados romanos.[50-2] El Papa
contesta que no le es posible hacerlo, porque no son suyos,
sino de la Iglesia, cuyo administrador lo hizo la voluntad del
Cielo.... Y el general Radet le replica mostrandole la orden
10 de llevarlo prisionero a Francia.

Al amanecer del siguiente dia salia Pio VII de su palacio
entre esbirros y gendarmes, saltando sobre los escombros de
las puertas, sin mas comitiva que el cardenal Pacca, ni mas
restos de su grandeza mundanal que un _papetto_, moneda
15 equivalente a cuatro reales de vellon,[50-3] que llevaba en el
bolsillo.

En las afueras de la puerta del Popolo[50-4] lo esperaba una silla
de posta, a la cual le hicieron subir, y despues de esto cerraron
las portezuelas con una llave, que Radet entrego a un gendarme
20 de caballeria.

Las persianas del lado derecho, en que se sento el Papa,
estaban clavadas, a fin de que no pudiese ser visto....

IV

--iEn esa silla lo encontre yo!...--?Ven ustedes como
no miento?

25 --Hace V. bien en interrumpirme, Capitan; porque yo he
terminado, y el resto queremos oirlo de labios de V....

--Pues voy alla,[50-5] senores mios.

Ibamos diciendo que Pio VII y el cardenal Pacca (imucho
me alegro de haber llegado a saber su nombre!) estaban sentados
30 en el portal de la casa de postas; que el pueblo se habia
agrupado en la calle; que los gendarmes le impedian el paso, (p51)
y que nosotros los espanoles conseguimos acercarnos tanto a la
puerta, que veiamos perfectamente a los dos augustos
sacerdotes.

Pio VII fijo casualmente la vista en nosotros, y sin duda
05 conocio, por nuestros raros y destrozados uniformes, que tambien
eramos extranjeros y cautivos de Napoleon.... Ello
fue[51-1] que, despues de decir algunas palabras al Cardenal, clavo
en nosotros una larga y expresiva mirada.

10 En esto sono alli cerca un fandango, divinamente tocado y
cantado por los tres companeros nuestros, que volvian ya con
las boletas para alojarnos....

Creo haberos dicho que habiamos comprado dos guitarras
antes de abandonar a Cataluna;[51-2] y si se me ha olvidado[51-3]
deciroslo, os lo digo ahora.

15 Al oir aquel toque y la copla que le siguio, el Papa levanto
otra vez la cabeza, y nos miro con mayor interes y ternura.

El italiano, el musico, habia reconocido el canto.

iYa sabia que eramos espanoles!

Ser espanol, significaba en aquel tiempo mucho mas que
20 ahora. Significaba ser vencedor del Capitan del siglo; ser soldado
de Bailen y Zaragoza;[51-4] ser defensor de la historia, de la
tradicion, de la fe antigua; mantenedor de la independencia
de las naciones; paladin[51-5] de Cristo; cruzado[51-6] de la
libertad.--En esto ultimo nos enganabamos.... Pero icomo ha
25 de ser!--?Quien habia de adivinar entonces, al defender a
D. Fernando VII[51-7] contra los franceses, que el mismo los
llamaria al cabo de catorce anos y los traeria a Espana en contra
nuestra,[51-8] como sucedio en 1823?...--En fin; no quiero
hablar..., ipues hay cosas que todavia me encienden la sangre!

30 El caso fue, volviendo a mi relato, que el rostro del Papa
se cubrio de santo rubor al considerar nuestra desventura y
recordar el heroismo de que Espana estaba dando muestras al
mundo..., y que el mas puro entusiasmo chispeo en sus
amantisimos ojos....--iParecia que aquellos ojos nos besaban!
(p52)
Nosotros, por nuestra parte, comprendiendo toda la predileccion
que nos demostraba en aquel momento el Sumo Pontifice,
procurabamos expresarle con la mirada, con el gesto, con
la actitud, nuestra veneracion y piedad, asi como el dolor y la
05 indignacion que sentiamos al verlo preso y ultrajado por sus
malos hijos....--Casi instintivamente nos quitamos los morriones
(cosa que choco mucho a los franceses, los cuales seguian
con sus gorros[52-1] encasquetados), y nos llevamos la mano derecha
al corazon como quien hace[52-2] protestacion de su fe.

10 El Papa levanto los ojos al cielo y se puso a rezar.--iSabia
que una bendicion de su mano podia atraer sobre nosotros la
colera del pueblo impio que nos rodeaba, como nosotros sabiamos
que un grito de _iviva el Papa!_ podia empeorar la situacion
del beatisimo prisionero!--iMostrabanse tan orgullosos
15 los franceses que nos rodeaban al ver aquel supremo triunfo de
la Revolucion sobre la autoridad!... iCreian tan grande a
la Francia en aquel momento!

En esto se abrio paso por entre la muchedumbre, y aparecio
en el cuadro que habian despejado los gendarmes, una mujer
20 del pueblo, mucho mas anciana que el Pontifice: una viejecita
centenaria, pulcra y pobremente[52-3] vestida, coronada de cabellos
como la nieve, tremula por la edad y el entusiasmo, encorvada,
llorosa, suplicante, llevando en las manos un azafate de mimbres
secos lleno de melocotones, cuyos matices rojos y dorados se
25 veian debajo de las verdes hojas con que estaban cubiertos....

Los gendarmes quisieron detenerla.... Pero ella los miro
con tanta mansedumbre; era tan inofensiva su actitud; era su
presente tan tierno y carinoso; inspiraba su edad tanto respeto;
habia tal verdad en aquel acto de devocion; significaba tanto,
30 en fin, aquel siglo pasado, fiel a sus creencias, que venia a
saludar al Vicario de Jesucristo en medio de su calle de Amargura,
[52-4] que los soldados de la Revolucion y del Imperio comprendieron
o sintieron que aquel anacronismo, aquella caridad de otra
epoca, aquel corazon inerme y pacifico que habia sobrevivido (p53)
casualmente a la guillotina, en nada aminoraba ni deslucia los
triunfos del conquistador de Europa, y dejaron a la pobre mujer
del pueblo entrar en aquel afortunado portal, que ya nos habia
traido a la memoria otro portal, no menos afortunado, donde
05 unos sencillos pastores hicieron tambien ofrendas al Hijo de
Dios vivo....

Comenzo entonces una interesante escena entre la cristiana
y el Pontifice.

Pusose ella de rodillas, y, sin articular palabra, presento el
10 azafate de frutos al augusto prisionero.

Pio VII enjugo con sus manos beatisimas las lagrimas que
inundaban el rostro de la viejecita; y cuando esta se inclinaba
para besar el pie del Santo Padre,[53-1] el coloco una mano sobre
aquellas canas humilladas, y levanto la otra al cielo con la
15 inspirada actitud de un profeta.

--iVIVA EL PAPA!--exclamamos entonces nosotros en
nuestro idioma espanol, sin poder contenernos....

Y penetramos en el portal resueltos a todo.

20 Pio VII se pone de pie al oir aquel grito, y, tendiendo hacia
nosotros las manos, nos detiene, cual si su majestuosa actitud
nos hubiese aniquilado.... Caemos, pues, de rodillas, y el
Padre Santo nos bendice una, otra y tercera vez.

Al propio tiempo alzase en la puerta y en toda la Plaza como
un huracan de gritos, y nosotros volvemos la cabeza horrorizados,
25 creyendo que los franceses amenazan al Sumo Pontifice....--iLo
de menos[53-2] era que nos amenazasen a nosotros!--iDecididos
estabamos a morir!

Pero icual fue nuestro asombro al ver que los gendarmes,
los hombres del pueblo, las mujeres, los ninos..., itodo
30 Montelimart! estaba arrodillado, con la frente descubierta,
con las lagrimas en los ojos, exclamando:

--_Vive le Pape!_[53-3]

Entonces se rompio la consigna: el pueblo invadio el portal
y pidio su bendicion al Pontifice.
(p54)
Este cogio una hoja verde de las que cubrian el azafate de
melocotones que seguia ofreciendole la anciana, y la llevo a sus
labios y la beso.

La multitud, por su parte, se apodero de los frutos como de
05 reliquias; todos abrazaron a la pobre mujer del pueblo; el
Papa, tremulo de emocion, atraveso por entre la muchedumbre,
nos bendijo otra vez al paso, y penetro en la silla de
posta; y los gendarmes, avergonzados de lo que acababa de
pasar, dieron la orden[54-1] de partir.

10 En cuanto a nosotros, durante todo aquel dia no fuimos en
Francia prisioneros de guerra, sino huespedes de paz.

Conque... he dicho.

V

--iAun queda algo que decir!...--(exclamo el mismo
que conto poco antes lo acontecido en Roma.) iOiganme
15 Vds. a mi un momento!

En 1814, cinco anos despues de la escena referida por el
Capitan, la fuerza de la opinion de toda Francia obligo a Napoleon
Bonaparte a poner en libertad a Pio VII.

Volvio, pues, el Sumo Pontifice a recorrer el mismo camino
20 en que le habian encontrado los prisioneros espanoles, y he
aqui como describe Chateaubriand[54-2] la despedida que hizo
Francia al sucesor de San Pedro:

"Pio VII caminaba en medio de los canticos y de las lagrimas,
del repique de las campanas y de los gritos de _iViva el Papa!
25 iViva el Jefe de la Iglesia!_... En las ciudades solo quedaban
los que no podian marchar, y los peregrinos pasaban la
noche en los campos, en espera de la llegada del anciano sacerdote.
TAL ES, SOBRE LA FUERZA DEL HACHA[54-3] Y DEL CETRO,
LA SUPERIORIDAD DEL PODER DEL DEBIL SOSTENIDO POR LA
30 RELIGION Y LA DESGRACIA." 30

Guadix, 1857.

EL EXTRANJERO (p55)

I

"_No consiste la fuerza en echar por tierra[55-1] al enemigo, sino
en domar la propia colera,_"--dice una maxima oriental.

"_No abuses de la victoria,_"--anade un libro de nuestra
religion.

05 "_Al culpado que cayere debajo de tu jurisdiccion, considerale
hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada
naturaleza nuestra; y en todo cuanto estuviere de tu parte, sin
hacer agravio a la contraria, muestratele piadoso y clemente,
porque, aunque los atributos de Dios son todos iguales, mas
10 resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia, que el
de la justicia,_" aconsejo, en fin, D. Quijote a Sancho Panza.[55-2]

Para dar realce a todas estas elevadisimas doctrinas, y cediendo
tambien a un espiritu de equidad, nosotros, que nos
complacemos frecuentemente en referir y celebrar los actos
15 heroicos de los espanoles durante la _Guerra de la Independencia_,
[55-3] y en condenar y maldecir la perfidia y crueldad de los
invasores, vamos a narrar hoy un hecho que, sin entibiar en el
corazon el amor a la patria, fortifica otro sentimiento no menos
sublime y profundamente cristiano:--el amor a nuestro projimo;
20 --sentimiento que, si por congenita desventura de la humana
especie, ha de transigir[55-4] con la dura ley de la guerra,
puede y debe resplandecer cuando el enemigo esta humillado.

El hecho fue el siguiente, segun que[55-5] me lo han contado
personas dignas de entera fe, que intervinieron en el muy de
25 cerca[55-6] y que todavia andan por el mundo.--Oid sus palabras
textuales.
(p56)

II

--Buenos dias, abuelo[56-1]...--dije yo.

--Dios guarde a V., senorito...--dijo el.

--iMuy solo va V. por estos caminos!...

--Si, senor. Vengo de las minas de Linares,[56-2] donde he estado
05 trabajando algunos meses, y voy a Gador[56-3] a ver a mi familia.
--?Usted ira[56-4]...?

--Voy a Almeria[56-5]..., y me he adelantado un poco a la
galera[56-6] porque me gusta disfrutar de estas hermosas mananas
de Abril.--Pero, si no me engano, usted rezaba cuando yo
10 llegue....--Puede V. continuar.--Yo seguire leyendo entretanto,
supuesto que el escaso andar de esa infame galera le
permite a uno estudiar en mitad de los caminos....

--iVamos! Ese libro es alguna historia....--Y ?quien
le ha dicho a V. que yo rezaba?

15 --iToma! iyo, que le he visto a V. quitarse el sombrero[56-7] y
santiguarse!

--Pues ique demonio! hombre.... (?Por que he de negarlo?)[56-8]
Rezando iba....--iCada uno tiene sus cuentas con
Dios!

20 --Es mucha verdad.

--?Piensa V. andar largo?[56-9]

--?Yo?--Hasta la venta....

--En este caso, eche V. por esa vereda[56-10] y cortaremos
camino.

25 --Con mucho gusto. Esa canada me parece deliciosa.--Bajemos
a ella.

Y, siguiendo al viejo, cerre el libro, deje el camino y descendi
a un pintoresco barranco.

Las verdes tintas y diafanidad del lejano horizonte, asi como
30 la inclinacion de las montanas, indicaban ya la proximidad del
Mediterraneo.
(p57)
Anduvimos en silencio algunos minutos, hasta que el minero
se paro de pronto.

--iCabales!--exclamo.

Y volvio a quitarse el sombrero y a santiguarse.

05 Estabamos bajo unas higueras cubiertas ya de hojas, y a la
orilla de un hermoso torrente.

--iA ver,[57-1] abuelito!... (dije, sentandome sobre la hierba.)
Cuenteme V. lo que ha pasado aqui.

--iComo!?Usted sabe....--replico el, estremeciendose.

10 --Yo no se mas... (anadi con suma calma), sino que aqui
ha muerto un hombre...; iy de mala muerte, por mas
senas![57-2]

--iNo se equivoca V., senorito, no se equivoca usted!--Pero
?quien le ha dicho...?

15 --Me lo dicen sus oraciones de V.

--iEs mucha verdad! Por eso rezaba.

Mire tenazmente la fisonomia del minero, y comprendi que
habia sido siempre hombre honrado.--Casi lloraba, y su rezo
era tranquilo y dulce.

20 --Sientese V.[57-3] aqui, amigo mio....--le dije, alargandole
un cigarro de papel.[57-4]

--Pues vera V., senorito....--Vaya,[57-5] imuchas gracias!
--iDelgadillo[57-6] es!...

--Reuna V. dos, y resultara uno bastante grueso--anadi,
25 dandole otro cigarro.

--iDios se lo pague a V.!--Pues, senor... (dijo el viejo,
sentandose a mi lado): hace cuarenta y cinco anos que una
manana muy parecida a esta, pasaba yo casi a esta hora por
este mismo sitio....

30 --iCuarenta y cinco anos!--medite yo.

Y la melancolia del tiempo cayo sobre mi alma.--?Donde
estaban las flores de aquellas cuarenta y cinco primaveras?--iSobre
la frente del anciano blanqueaba la nieve de setenta
inviernos!
(p58)
Viendo el que yo no decia nada, echo unas yescas,[58-1] encendio
el cigarro y continuo de este modo:

--iFlojillo es![58-2]--Pues, senor, el dia que le digo a usted,
venia yo de Gergal[58-3] con una carga de barrilla, y al llegar al
05 punto en que hemos dejado el camino para tomar esta vereda,
me encontre con dos soldados espanoles que llevaban prisionero
a un polaco.[58-4]--En aquel entonces era cuando estaban aqui los
primeros franceses, no los del ano 23,[58-5] sino los otros....

--iYa comprendo! Usted habla de la guerra de la
10 Independencia.

--iHombre! iPues entonces no habia V. nacido!

--iYo lo creo!

--iAh, si! Estara apuntado[58-6] en ese libro que venia V. leyendo.
--Pero ica! iLo mejor de estas guerras no lo rezan[58-7]
15 los libros! iAhi ponen lo que mas acomoda..., y la gente
se lo cree a puno cerrado![58-8]--iYa se ve! iEs necesario tener
tres duros y medio[58-9] de vida, como yo los tendre en el mes de
San Juan,[58-10] para saber mas de cuatro cosas!--En fin, el polaco
aquel[58-11] servia a las ordenes de Napoleon...--del bribonazo
20 [58-12] que murio ya....--Porque ahora dice el senor Cura que hay
otro[58-13]...--Pero yo creo que ese no vendra por estas
tierras....--?Que le parece a V., senorito?

--?Que quiere V. que yo le diga?

--iEs verdad! Su merced no habra estudiado todavia de
25 estas cosas....--iOh! El senor Cura, que es un sujeto muy
instruido, sabe cuando se acabaran los mamelucos de Oriente[58-14]
y vendran a Gador[58-15] los rusos y moscovitas[58-16] a quitar la
Constitucion[58-17]....--Pero ientonces ya me habre yo muerto!...
--Conque vuelvo a la historia de mi polaco.

30 El pobre hombre se habia quedado enfermo en Finana,[58-18] mientras
que sus companeros fugitivos se replegaban hacia Almeria.--Tenia
calenturas, segun supe[58-19] mas tarde....--Una vieja
lo cuidaba por caridad, sin reparar que era un enemigo....
(iMuchos anos de gloria llevara[58-20] ya la viejecita por (p59)
aquellam buena accion!); y, a pesar de que aquello la comprometia,
guardabalo escondido en su cueva, cerca de la Alcazaba[59-1]....

Alli fue donde, la noche antes, dos soldados espanoles, que
iban a reunirse a su batallon, y que por casualidad entraron a
05 encender un cigarro en el candil[59-2] de aquella solitaria
vivienda, descubrieron al pobre polaco, el cual, echado en un
rincon, proferia palabras de su idioma en el delirio de la
[calentura.]

--iPresentemoslo a nuestro jefe! (se dijeron los espanoles).
Este bribon sera fusilado manana, y nosotros alcanzaremos
10 un empleo.

Iwa, que asi se llamaba el polaco, segun luego me conto la
viejecita, llevaba[59-3] ya seis meses de tercianas, y estaba muy
debil, muy delgado, casi hetico.

La buena mujer lloro y suplico, protestando que el extranjero
15 no podia ponerse en camino sin caer muerto a la media
hora[59-4]....

Pero solo consiguio ser apaleada por su falta de "_patriotismo_".
--iTodavia no se me ha olvidado[59-5] esta palabra, que antes no
habia oido pronunciar nunca!

20 En cuanto al[59-6] polaco, figurese V. como miraria[59-7] aquel
lance. --Estaba postrado por la fiebre, y algunas palabras sueltas
que salian de sus labios, medio polacas, medio espanolas, hacian
reir a los dos militares.

--iCallate, _didon_,[59-8] perro, gabacho![59-9]--le decian.

25 Y, a fuerza de golpes, lo sacaron del lecho.

Para no cansar a V., senorito: en aquella disposicion, medio
desnudo, hambriento..., bamboleandose, muriendose...,
ianduvo el infeliz cinco leguas!...

iCinco leguas, senor!...--?Sabe V. los pasos que tienen
30 cinco leguas?--Pues es desde Finana hasta aqui....--iY a
pie!... idescalzo!...

iPienselo V.!... iUn hombre fino, un joven hermoso y
blanco como una mujer, un enfermo, despues de seis meses de
tercianas!... iy con la terciana en aquel momento mismo!...
(p60)
--?Como pudo resistir?

--iAh! iNo resistio!...

--Pero ?como anduvo cinco leguas?

--iToma! iA fuerza de bayonetazos!...

05 --Prosiga V., abuelo.... Prosiga V.

--Yo venia por este barranco, como tengo de costumbre,[60-1]
para ahorrarme terreno, y ellos iban por alla arriba, por el camino.
Detuveme, pues, aqui mismo, a fin de observar el remate
de aquel horror, mientras fingia picar un cigarro[60-2] negro de los
10 de entonces....

Iwa jadeaba como un perro proximo a rabiar.... Venia con
la cabeza descubierta, amarillo como un desenterrado, con dos
rosetas encarnadas en lo alto de las mejillas y con los ojos
llameantes, pero caidos...: ihecho,[60-3] en fin, un Cristo en la
15 calle de la Amargura[60-4]!...

--_iMi querer morir!_[60-5] _iMatar a mi, por Dios!_--balbuceaba
el extranjero con las manos cruzadas.

Los espanoles se reian de aquellos disparates, y le llamaban
_franchute_,[60-6] _didon_ y otras cosas.

20 Doblaronse al fin las piernas de Iwa, y cayo redondo[60-7] al
suelo.

Yo respire, porque crei que el pobre habia dado su alma a
Dios.

Pero un pinchazo que recibio en un hombro le hizo erguirse
25 de nuevo.

Entonces se acerco a este barranco para precipitarse y
morir....

Al impedirlo los soldados, pues no les acomodaba que
muriera su prisionero, me vieron aqui con mi mulo, que, como
30 he dicho, estaba cargado de barrilla.

--iEh, camarada! (me dijeron, apuntandome con los
fusiles.)--iSuba V ese mulo![60-8]

Yo obedeci sin rechistar, creyendo hacer un favor al extranjero.
(p61)
--?Donde va V.?[61-1]--me preguntaron cuando hube subido.

--Voy a Almeria.... (les respondi). iY eso que ustedes
estan haciendo es una inhumanidad!

--iFuera sermones!--grito uno de los verdugos.

05 --iUn arriero _afrancesado_!--dijo el otro.

--iCharla mucho..., y veras lo que te sucede!

La culata de un fusil cayo sobre mi pecho....

iEra la primera vez que me pegaba un hombre, fuera de mi
padre!

10 --_iNo irritar, no incomodar!_--exclamo el polaco, asiendose
a mis pies; pues habia caido de nuevo en tierra.

--iDescarga la barrilla!--me dijeron los soldados.

--?Para que?

--Para montar en el mulo a este judio.[61-2]

15 --Eso es otra cosa.... Lo hare con mucho gusto.

Dije, y me puse a descargar.

--_No..., no..., no...._ (exclamo Iwa.) _iTu dejar
que me maten!_

--iYo no quiero que te maten, desgraciado!--exclame,
20 estrechando las ardientes manos del joven.

--_iPero mi si querer! iMatar tu a mi, por Dios_!...

--?Quieres que yo te mate?

--_iSi..., si..., hombre bueno! iSufrir mucho!_

Mis ojos se llenaron de lagrimas.

25 Volvime a los soldados, y les dije con tono de voz que hubiera
conmovido a una piedra:

--iEspanoles, compatriotas, hermanos! Otro[61-3] espanol, que
ama tanto como el que mas[61-4] a nuestra patria, es quien os
[suplica.]
--iDejadme solo con este hombre!

30 --iNo digo que es _afrancesado_!--exclamo uno de ellos.

--iArriero del diablo! (dijo el otro): icuidado con lo que
me dices![61-5] iMira que te rompo la crisma![61-6]

--iMilitar de los demonios! (conteste con la misma fuerza.)
Yo no temo a la muerte.[61-7]--iSois dos infames sin corazon! (p62)
iSois dos hombres fuertes y armados, contra un moribundo
inerme!... iSois unos cobardes!--Dadme uno de esos
fusiles, y peleare con vosotros hasta mataros o morir...; pero
dejad a este pobre enfermo, que no puede defenderse.--iAy!
05 (continue, viendo que uno de aquellos tigres se ruborizaba): si,
como yo, tuvieseis hijos; si pensarais que tal vez manana se veran
en la tierra de este infeliz, en la misma situacion que el,
solos, moribundos, lejos de sus padres; si reflexionarais en[62-1]
que este polaco no sabe siquiera lo que hace en Espana; en que
10 sera un quinto[62-2] robado a su familia para servir a la ambicion
de un Rey..., ique diablo![62-3] vosotros le perdonariais....--iSi;
porque vosotros sois hombres antes que espanoles, y este polaco
es un hombre, un hermano vuestro!--?Que ganara Espana
con la muerte de un tercianario? iBatios[62-4] hasta morir con
15 todos los granaderos de Napoleon; pero que sea[62-5] en el campo
de batalla! Y perdonad al debil; ised generosos con el vencido;
sed cristianos, no seais[62-6] verdugos!

--iBasta de letanias![62-7]--dijo el que siempre habia llevado
la iniciativa de la crueldad, el que hacia andar a Iwa a fuerza
20 de bayonetazos, el que queria comprar un empleo al precio de
su cadaver.

--Companero, ?que hacemos?[62-8]--pregunto el otro, medio
conmovido con mis palabras.

--iEs muy sencillo! (repuso el primero.) iMira!

25 Y sin darme tiempo, no digo de evitar, sino de prever sus
movimientos, descerrajo un tiro sobre el corazon del polaco.

Iwa me miro con ternura, no se si antes o despues de morir.

Aquella mirada me prometio el cielo, donde acaso estaba ya
el martir.

30 En seguida los soldados me dieron una paliza con las baquetas
de los fusiles.

El que habia matado al extranjero, le corto una oreja, que
guardo en el bolsillo.

iEra la credencial del empleo que deseaba!
(p63)
Despues desnudo a Iwa, y le robo... hasta cierto medallon
(con un retrato de mujer o de santa) que llevaba al cuello.

Entonces se alejaron hacia Almeria.

Yo enterre a Iwa en este barranco..., ahi..., donde
05 esta V. sentado..., y me volvi a Gergal, porque conoci que
estaba malo.[63-1]

Y, con efecto, aquel lance me costo una terrible enfermedad,
que me puso a las puertas de la muerte.

--Y ?no volvio V. a ver a aquellos soldados? ?No sabe V.
10 como se llamaban?0

--No, senor; pero, por las senas que me dio mas tarde la
viejecita que cuido al polaco, supe[63-2] que uno de los dos
espanoles tenia el apodo de _Risas_, y que aquel era justamente el
que habia matado y robado al pobre extranjero.

15 En esto nos alcanzo la galera: el viejo y yo subimos al
camino; nos apretamos la mano, y nos despedimos muy contentos
el uno del otro.--iHabiamos llorado juntos!

III

Tres noches despues tomabamos cafe varios amigos en el
precioso casino de Almeria.

20 Cerca de nosotros, y alrededor de otra mesa, se hallaban dos
viejos, militares retirados, Comandante el uno y Coronel el otro,
segun dijo alguno que los conocia.

A pesar nuestro, oiamos su conversacion, pues hablaban tan
alto como suelen los que han mandado mucho.

25 De pronto hirio mis oidos y llamo mi atencion esta frase del
Coronel:

--El pobre _Risas_....

--_iRisas!_--exclame para mi.

Y me puse a escuchar de intento.

30 --El pobre _Risas_... (decia el Coronel) fue hecho prisionero
por los franceses cuando tomaron a Malaga, y, de deposito (p64)
en deposito, fue a parar nada menos que a Suecia,[64-1] donde yo
estaba tambien cautivo, como todos los que no pudimos escaparnos
con el Marques de la Romana.[64-2]--Alli lo conoci, porque
intimo con Juan, mi asistente de toda la vida, o de toda mi
05 carrera; y cuando Napoleon tuvo la crueldad de llevar a Rusia,
formando parte de su Grande Ejercito, a todos los espanoles
que estabamos prisioneros en su poder, tome de ordenanza a
_Risas_.[64-3] Entonces me entere de que tenia un miedo cerval[64-4]
a los polacos, o un terror supersticioso a Polonia,[64-5] pues no
10 hacia mas que preguntarnos a Juan y a mi "si tendriamos que pasar
por aquella tierra para ir a Rusia," estremeciendose a la idea
de que tal[64-6] llegase a acontecer.--Indudablemente, a aquel
hombre, cuya cabeza no estaba muy firme por lo mucho que
habia abusado de las bebidas espirituosas,[64-7] pero que en lo
15 demas era un buen soldado y un mediano cocinero, le habia
ocurrido algo grave con algun polaco, ora[64-8] en la guerra de
Espana,[64-9] ora en su larga peregrinacion por otras naciones.
--Llegados a Varsovia,[64-10] donde nos detuvimos algunos dias,
_Risas_ se puso gravemente enfermo, de fiebre cerebral, por resultas
20 del terror panico que le habia acometido desde que entramos
en tierra polonesa; y yo, que le tenia ya cierto carino, no quise
dejarlo alli solo cuando recibimos la orden de marcha, sino que
consegui de mis Jefes que Juan se quedase en Varsovia cuidandolo,
sin perjuicio de que,[64-11] resuelta aquella crisis de un modo
25 o de otro, saliese luego en mi busca con algun convoy de
equipajes y viveres, de los muchos que seguirian a la nube de
gente en que mi regimiento figuraba a vanguardia.--iCual
fue, pues, mi sorpresa cuando, el mismo dia que nos pusimos
en camino, y a las pocas horas de haber echado a andar,[64-12] se
30 me presento mi antiguo asistente lleno de terror, y me dijo lo
que acababa de suceder con el pobre _Risas_!--iDigole a V.
que el caso es de lo mas singular[64-13] y estupendo que haya
ocurrido nunca!--Oigame, y vera si hay motivo para que yo no
haya olvidado esta historia en cuarenta y dos anos.--Juan (p65)
habia buscado un buen alojamiento para cuidar a _Risas_, en
casa de cierta labradora viuda, con tres hijas casaderas, que
desde que llegamos a Varsovia los espanoles no habia dejado
de preguntarnos a varios, por medio de interpretes franceses,
05 si sabiamos algo de un hijo suyo llamado _Iwa_, que vino a la
guerra de Espana en 1808, y de quien hacia tres anos no tenia
noticia alguna, cosa que no pasaba a las demas familias que se
hallaban en identico caso.--Como Juan era tan zalamero,
hallo modo de consolar y esperanzar a aquella triste madre, y
10 de aqui[65-1] el que, en recompensa, ella se brindara[65-2] a cuidar
a _Risas_ al verlo caer en su presencia atacado de una fiebre
cerebral...--Llegados a casa de la buena mujer, y cuando esta
ayudaba a desnudar al enfermo, Juan la vio palidecer de pronto
15 y apoderarse convulsivamente de cierto medallon de plata, con
una efigie o retrato en miniatura, que _Risas_ llevaba siempre al
pecho, bajo la ropa, a modo de talisman o conjuro contra los
polacos, por creer[65-3] que representaba a una Virgen o Santa de
aquel pais.--_iIwa! iIwa!_--grito despues la viuda de un
20 modo horrible, sacudiendo al enfermo, que nada entendia,
aletargado como estaba por la fiebre.--En esto acudieron las
hijas; y, enteradas del caso, cogieron el medallon, lo pusieron
al lado del rostro de su madre, llamando por medio de senas la
atencion de Juan para que viese, como vio, que la tal efigie[65-4]
25 no era mas que el retrato de aquella mujer, y, encarandose
entonces con el, visto que su compatriota no podia responderles,
comenzaron a interrogarle mil cosas con palabras ininteligibles,
bien que con gestos y ademanes que revelaban claramente la
mas siniestra furia.--Juan se encogio de hombros, dando a
entender por senas que el no sabia nada de la procedencia de
30 aquel retrato, ni conocia a _Risas_ mas que de muy poco
tiempo....--Elnoble semblante de mi honradisimo asistente debio
de probar[65-5] a aquellas cuatro leonas encolerizadas que el pobre
no era culpable....--iAdemas, el no llevaba el medallon!--Pero
el otro... ial otro, al pobre _Risas_, lo mataron a (p66)
golpes y lo hicieron pedazos con las unas!--Es cuanto se[66-1]
con relacion a este drama, pues nunca he podido averiguar por
que tenia _Risas_ aquel retrato.

--Permitame V. que se lo cuente yo....--dije sin poder
05 contenerme.

Y acercandome a la mesa del Coronel y del Comandante,
despues de ser presentado a ellos por mis amigos, les referi a
todos la espantosa narracion del minero.

Luego que conclui, el Comandante, hombre de mas de
10 setenta anos, exclamo con la fe sencilla de un militar antiguo,
con el arranque de un buen espanol y con toda la autoridad de
sus canas:

--iVive Dios, senores, que[66-2] en todo eso hay algo mas que
una casualidad!

Almeria, 1854.

EL LIBRO TALONARIO (p67)

HISTORIETA RURAL

I

La accion comienza en Rota.--Rota es la menor de aquellas
encantadoras poblaciones hermanas que forman el amplio semicirculo
de la bahia de Cadiz;[67-2] pero, con ser la menor,[67-3] no ha
faltado quien ponga los ojos en ella.--El Duque de Osuna, a
05 titulo de Duque de Arcos,[67-4] la ostenta entre las perlas de su
corona hace muchisimo tiempo, y tiene alli su correspondiente
castillo senorial, que yo pudiera describir piedra por piedra....

Mas no se trata aqui de castillos, ni de duques, sino de los
celebres campos que rodean a Rota y de un humildisimo hortelano,
10 a quien llamaremos _el tio Buscabeatas_,[67-5] aunque no era
este su verdadero nombre, segun parece.

Los campos de Rota (particularmente las huertas) son tan
productivos que, ademas de tributarle al Duque de Osuna
muchos miles de fanegas de grano y de abastecer de vino a
15 toda la poblacion (poco amante del agua potable y malisimamente
dotada de ella), surten de frutas y legumbres a Cadiz, y
muchas veces a Huelva,[67-6] y en ocasiones a la misma Sevilla,[67-7]
sobre todo en los ramos de tomates y calabazas, cuya excelente
calidad, suma abundancia y consiguiente baratura exceden
20 a toda ponderacion;--por lo que[67-8] en _Andalucia la Baja_[67-9]
se da a los rotenos[67-10] el dictado de _calabaceros_ y de
_tomateros_, [67-11] que ellos aceptan con noble orgullo.

Y, a la verdad, motivo tienen para enorgullecerse de semejantes
motes; pues es el caso que aquella tierra de Rota que
25 tanto produce (me refiero a la de las huertas); aquella tierra (p68)
que da para el consumo y para la exportacion; aquella tierra
que rinde tres o cuatro cosechas al ano, ni es tal tierra,[68-1] ni
Cristo que lo fundo,[68-2] sino arena pura y limpia, expelida sin
cesar por el turbulento Oceano, arrebatada por los furiosos
05 vientos del Oeste y esparcida sobre toda la comarca rotena, como las
lluvias de ceniza que caen en las inmediaciones del Vesubio.[68-3]

Pero la ingratitud de la Naturaleza esta alli mas que compensada
por la constante laboriosidad del hombre.--Yo no
conozco, ni creo que haya en el mundo, labrador que trabaje
10 tanto como el roteno.--Ni[68-4] un leve hilo de agua dulce fluye
por aquellos melancolicos campos.... ?Que importa? iEl
_calabacero_ los ha acribillado materialmente de pozos, de donde
saca, ora[68-5] a pulso, ora por medio de norias, el precioso humor
que sirve de sangre a los vegetales!--La arena carece de
15 fecundos principios, del asimilable _humus_[68-6].... ?Que importa?
iEl _tomatero_ pasa la mitad de su vida buscando y
allegando sustancias que puedan servir de abono, y convirtiendo
en estiercol hasta las algas del mar!--Ya poseedor de
ambos preciosos elementos, el hijo de Rota va estercolando
20 pacientemente, no su heredad entera (pues le faltarla abono
para tanto), sino redondeles de terreno del vuelo de un plato
chico,[68-7] y en cada uno de estos redondeles estercolados siembra
un grano de simiente de tomate o una pepita de calabaza, que
riega luego a mano con un jarro muy diminuto, como quien da
25 de beber a un nino.

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Novelas CortasChapter III: Preface: V (2)

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